Rigoletto. Crítica. Imprimir
Escrito por José R- Díaz Sande.   
Domingo, 03 de Enero de 2010 17:57

RIGOLETTO

ALBERTO ARRABAL UN RIGOLETTO SEGURO DE VOZ Y CON FUERZA.

Título: Rigoletto

Música: Giuseppe Verdi

Libreto: Francesco María Piave, basado en la obra teatral Le Roi s'amuse de Víctor Hugo.

Opera en 4 actos

Intérpretes (30 de Mayo): Alberto Arrabal (Rigoletto), Helena Gallardo (Gilda), José Antonio Higueras (Duque de Mantua), Gleisy Lovillo (Magdalena), Armando del Hoyo (Sparafucile), María José Santos (Condesa Ceprano-Giovanna),  Lorenzo Moncloa (Borsa), Carlos London (Monterone)

Duración: 2 Horas 35 Minutos aproximadamente con 3 descansos de 10 minutos.

Estreno en Madrid: Teatro Compac Gran Vía, 26 – V - 2009

Coinciden dos Rigolettos en Madrid. Uno el de la Opera Romática y otro en el Teatro Real. Lo que les une es la música de Verdi. Les separa el presupuesto y la concepción dramatúrgica y estética. No tiene sentido el compararlos, pues se trata de dos propuestas de producción distintas, pero ahí está la noticia como coincidencia.

Ópera Romántica sigue su andadura con el tercer título programado: Rigoletto,  ópera nada fácil a todos los niveles y sobre todo para el tenor. Reúne también todos los registros vocales en los diversos personajes y abunda más en el coro que las dos anteriores: La Bohème y Madame Butterflye.

Rigoletto tiene una ventaja o desventaja, nunca se sabe. Sus melodías son familiares para el público: Questa o quella, Caro Nome, La donna è mobile, los concertantes, el famoso Vendetta… Ventaja porque el público siempre agradece la música que le es familiar. Desventaja porque, quienes la han oído mucho, irremediablemente se permiten el lujo de comparar.

Ópera Romántica, esta es su filosofía, se mantiene en representaciones de corte tradicional, aunque, discretamente, apunta innovaciones. En el caso de Rigoletto (Alberto Arrabal) ilustra la obertura – algo que repetirá en otros montajes – levantando el telón y tras telón de gasa entra en escena Rigoletto con un atillo de ropa y ante nuestros ojos se viste de bufón. Esta acción en sentido contrario la repetirá al finalizar su actuación ante la corte del Duque. Imagino que tal escenificación tiene una doble intención. Desde hace años – tantos que hablamos de Tamayo con su nueva visión sobre la Zarzuela – los preludios, oberturas e intermedios tienden a escenificarse avanzando la acción, bien de modo naturalista, simbólico o balletístico. Parece como si el público no tuviera paciencia para escuchar la música a telón bajado. Otra razón es informarnos sobre la historia subrayando algún aspecto o contarnos el subtexto.

     ALBERTO ARRABAL

 

En este caso, el vestirse y desvestirse de Rigoletto parece aludir a la doble personalidad del personaje, el cual siempre ha sido contradictorio y ha llevado a diversas reflexiones. Esa incógnita sobre su personalidad ya aparece en la obra cuando la corte descubre que tiene una hija, a la que confunden con su amante, pues es inimaginable que un bufón sarcástico pueda albergar sentimientos paternos. Carlos Bosch, responsable de la dirección y por lo tanto de la dramaturgia, parece indicarnos visualmente esta compleja personalidad del personaje: bufón, padre y  asesino.

 

Un desafío de esta ópera es la variedad de escenarios: Sala de baile en el palacio del Duque de Mantua, exterior de la casa de Rigoletto, Sala en palacio y casa de Sparafucile cercana al río. Ópera Romántica lo resuelve bien dentro de un estilo de realismo estilizado y poético como sucede en la casa de Sparafucile. A ello ayuda una estudiada iluminación, que – y es marca de la casa viendo el resto de los espectáculos – enfatiza y ambienta emocionalmente los diversos momentos. Indudablemente unos elementos arquitectónicos se aprovechan y combinan para un decorado u otro, pero se aprovechan bien. Y se consigue el milagro: en un teatro pequeño para montajes operísticos, consigue, gracias a la altura y a la estilización de los módulos la gandielocuencia escénica.

 

El gran triunfador de la velada del 30 de mayo es el barítono Alberto Arrabal como Rigoletto. Según compruebo en el programa de mano, canta todas las representaciones en Madrid y no hay sustituto. Alberto nos ha ofrecido un Rigoletto seguro de voz y con fuerza. Entusiasmó al público que no sólo agradeció sus intervenciones con aplausos y bravos, sino que al final elevó el volumen de los aplausos.

 

Gilda, la hija de Rigoletto, la interpretó ese día Helena Gallardo. Es una bella voz de soprano que encantó en el Caro Nome. El duque de Mantua lo interpretó José Antonio Higueras, que no figuraba en el programa de mano. Es tenor con facilidad de agudos y fuerza, en detrimento de cierta modulación en algunos momentos.  

 

HELENA GALLARDO

Gleisy Lovillo como Magdalena posee una tesitura de mezzosoprano de profundos graves en sus solos. Menos feliz en el concertante – barítono, soprano, bajo y mezzosoprano -, cuya voz quedaba un tanto apagada por el resto y la orquesta.

 

En conjunto se puede decir que hay una gran dignidad musical y visual. A destacar el vistoso y rico vestuario centrado en la época de Enrique VIII de Inglaterra, tanto en los protagonistas como en el coro. El sábado el público superaba la mitad del patio de butacas y sus aplausos fueron reiterativos.

 

 

 

GLEYSE LOVILLO


José Ramón Díaz Sande
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Última actualización el Sábado, 15 de Mayo de 2010 17:39