Un poco de ternura. Dave St-Pierre. Crítica Imprimir
Escrito por José R. Díaz Sande   
Jueves, 23 de Junio de 2011 17:12

UN POCO DE TERNURA,

¡BURDEL DE MIERDIA!

LA TRAGEDIA E INOCENCIA DEL SER HUMANO

 

 
 FOTO: DAVE ST-PIERRE

Un poco de ternura, ¡Burdel de mierda!, en Madrid, desde su anuncio apareció como un espectáculo inquietante y desconcertante debido a las fotografías del cartel y sus prevenciones en la página web del Teatro Español: Este espectáculo está recomendado para mayores de 18 años por los desnudos integrales y por lo explícito de algunas de sus escenas.

 

El día del estreno – pocos habían leído reseñas de su paso por el Mercat de les Flors de Barcelona -, a juzgar por los comentarios, la incertidumbre de lo que iba a ver aumentaba. Al entrar en la sala el desconcierto iba en aumento, pues los bailarines – el espectáculo  venía definido como danza/teatro – abordaban las butacas con familiaridad y descaro, sentándose aquí y allá y, si no había lugar, encima de las rodillas de los espectadores. El traslado de una fila a otra optaba por la escalada, superando las cabezas. A estas alturas tales comportamientos ya no molestaban a la mayoría de los espectadores y gozaban de ellos como un divertimento predisponiéndose a asistir a pasar una velada divertida, sobre todo cuando en el programa de mano y cartel se anuncia como “Danza-teatro con mucho humor”.

 

Lo que ya se espera menos es que, comenzado el espectáculo y tras una amarga súplica de dos mujeres para que su hombre las escuche o las acaricie, el grupo de bailarines en desnudo integral y con pelucas rubias, vuelven a abordar a los espectadores de modo similar al comienzo. El desconcierto, la hilaridad y el aceptar el juego por parte de los espectadores es, prácticamente, unánime. Tanto al inicio como en este momento, se ha roto lo que los manuales de teatro llaman “romper la cuarta pared” y bailarines y espectadores se hacen cómplices. Hay también una desmitificación del desnudo y de lo que, en algunos lugares, llaman las “joyas de la familia”, cuyos propietarios son el sexo masculino, y con las que los bailarines juegan inocentemente como los niños. Tales bromas transforman el cuerpo del adulto en el del inocente niño.

 

Tras este juego, comenzamos a entrar en las entraña de unos seres que se debaten entre sentimientos contradictorios: la angustia, la soledad, el sentirse queridos, la desilusión, la búsqueda del amor y, en el fondo, como reza el título, buscan “un poco de ternura”,  en este “burdel” de mierda, pudiéndose entender que en francés “bordel” se traduce también como “desorden”. Y en efecto, todos esos seres y situaciones  Dave St-Pierre intenta mostrárnoslos con “ternura”, sin ocultar su tragedia y su propio desconcierto.

 

Un texto de Enrica Boucher, en boca de una especie de maestra de ceremonias, pauta, guía e ironiza el desarrollo de la pieza. La traducción en sobretítulos, no siempre tiene la nitidez lumínica que requiere una lectura rápida. No obstante, lo importante es el desarrollo de todo este mundo emocional a través del desplazamiento de los bailarines y de las imágenes corales de fuerte inspiración y con contenidos depurados emocionales con gran pode de evocación. Ello hace que lo que parecía frivolidad y gratuidad al comienzo, se tiña de tonos más profundos e incluso románticos.

 

No se puede olvidar, tanto a nivel lúminico como coreográfico, la angustia que produce la soledad de una mujer que transita entre viandantes anónimos, creando geométricamente líneas de movimiento en un ritmo creciente. Y de gran poder evocador romántico el deslizarse los cuerpos desnudos sobre la superficie mojada previamente – rememoranza de una especie de purificación y bautismo – para llegar al sosiego de las parejas abrazadas y estáticas, mientras uno de los cuerpos se desliza, como un cisne, entre ellos. Hay también otros momentos de gran impacto.

 

Una de las cualidades es el combinar los momentos poéticos y dramáticos con otros más humorísticos, con lo cual se crea el ritmo. Y algo que hace que no decaiga el espectáculo es mantener un interés constante por lo que ha de venir, siempre novedoso.

 

Todo este tejido, desde el primer impulso desmitificador hasta la poesía del final es un trabajo, casi de filigrana y bien medido. David St-Pierre parece como si hubiera partido de un juego de niños - siempre inocente pero con las más atrevidas procacidades, aún no teñidas de juicios morales -, y lo ha trasladado a los cuerpos adultos. En esa transmigración surgen las tragedias emocionales del adulto que anidan en él como en un caos.

 

A nivel formal estas coreografías rompen muchos esquemas de la danza y del propio teatro y también del desnudo sobre el escenario. Actualmente tanto la danza como el teatro han recurrido a él y ya desde la década de los años 70 – Hair, ¡Oh! Calcuta! -, pero, salvo Hair en que un bailarín desnudo serpenteaba por los intersticios de las butacas de los espectadores, todos esos espectáculos no rompían la cuarta pared y los intérpretes se sentían protegidos por el proscenio o el equivalente. Aquí la comunión entre intérpretes y espectadores es más íntima.

 

Aquel desconcierto gozoso e hilarante del principio, termina  por ser la tragedia y la inocencia del ser humano, siempre insaciable en sus deseos y en conseguir una utopía irrealizable.

 

Título: Un Poco De Ternura, ¡Burdel De Mierda! (Un peu de tendresse ¡bordel de merde!)

Coreografía: Dave St-Pierre

Género: Danza - Teatro

En colaboración con:

Enrica Boucher, Eugénie Beaudry, Camille Loiselle-D’Aragon, Julie Carrier, Julie Perron, Karina Champoux, Sarah Lefebvre, Aude Rioland, Emmanuelle Bourassa-Beaudoin, Eve Pressault-Chalifoux, Geneviève Bélanger, Silke Grabinger, Sophie Dalès, Marie-Eve Quilicot, Alexis Lefebvre, Luc Boissonneault, Éric Robidoux, Renaud Lacelle-Bourdon, Simon-Xavier Lefebvre, Francis Ducharme, Gabriel Lessard

Asesor musical y Diseño sonoro: Emmanuel Schwartz

Textos: Enrica Boucher

Música: Pierre Lapointe, Emmanuel Schwartz, Dave St- Pierre, Cat Power, Arvö Part

Diseño de vestuario: Eugénie Beaudry, Dave St-Pierre

Dirección técnica y diseño de iluminación: Alexandre Pilon-Guay

Ayudante técnico: Olivier Chopinet

Técnico de sonido: Benoît Bisaillon

Entrenador de ensayos: Daniel Villeneuve

Jefes de producción: Dave St-Pierre, George Skalkogiannis, Alexandre Pilon-Guay, Benoît Bisaillon, Suzanne Benoit

Representante: George Skalkogiannis

Representante en España: Ysarca Art Promotions (Pilar de Yzaguirre)

Co-productores: Agora de la danse, Usine C, Maison de la culture Frontenac, Szene Salzburg, Théâtre Sévelin 36 Lausanne, Dance Festival Munich, Mouson Künstlerhaus Mousonturm Frankfurt, JuliDans Amsterdam, Centre national des Arts, Scène Québec Scene Ottawa.

Esta pieza recibe el apoyo de: Conseil des Arts du Canada, Conseil des arts et des lettres Québec, Affaires étrangères et Commerce international Canada.

Intérpretes (Alternativamente):

Gaëtan Viau, David Laurin, Anne Thériault, Julien Lemire, Frédéric Tavernini, Michael Watts, Brigitte Poupart, Marc-André Goulet, Marie-Ève Carrière, David Strasbourg, Sylvia Camarda, Vincent Morelle, Guillermina Kerwin

Director artístico: Dave St-Pierre

Duración: 1h. 45 min. aprox. (sin intermedio)

Estreno en Madrid: Naves del Español – Matadero, 22 – VI- 2011.

 
 
 
 
FOTOS: DAVE ST-PIERRE

 

 


José Ramón Díaz Sande
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Última actualización el Sábado, 25 de Junio de 2011 06:13