La Reina Mora. Alma de Dios. T. Zarzuela. Crítica Imprimir
Escrito por José R. Díaz Sande   
Sábado, 02 de Febrero de 2013 16:44

LA REINA MORA
y
ALMA DE DIOS
PARTITURAS REBOSANTES DE VIDA
 
José Serrano vuelve al Teatro de la Zarzuela. Vuelve porque hace dos años acudió con El Trust de los Tenorios (CKLIKEAR) en comandita con El Puñao de Rosas de Ruperto Chapí (CLIKEAR). Dos partituras bastante diversas, con superioridad de la de Chapí. De todos modos El Trust, imagino, se planteó como mero divertimento sin más pretensiones, pero se apuntaban melodías que, más tarde recogería.
 
Ahora este doble programa - La Reina Mora y Alma de Dios- encuentra su unidad en la figura de José Serrano, con dos partituras de más enjundia, encomendadas también al género chico, al que José Serrano fue proclive. Ambos títulos obtuvieron gran popularidad y permanecieron en el repertorio, el mundo discográfico y en versión cinematográfica en diversas ocasiones. De ambos títulos la memoria popular ha recordado melodías como : Pajaritos traigo yo (La Reina Mora) y el Canta Vagabundo (Alma de Dios). Tal recuerdo no es casual. Oyéndolas de nuevo, se constata que poseen una gran inspiración.
 
LA REINA MORA
 
CÉSAR SAN MARTÍN / CRISTINA FAUS
LA REINA MORA
La Reina Mora
con libreto de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, autoridades en esto de los sainetes y ambientes andaluces, es título que no se prodiga excesivamente en las compañías de repertorio, a pesar de la mencionada popularidad en su época y sus reincidentes versiones cinematográficas, así como discográficas.
 
De siempre he tenido la sensación de que el libreto, en cuanto narración, lo es a tres patas. Es como si faltara una y la historia central queda coja. Con esta versión sigo experimentando la misma sensación. Salvo algunos personajes - Coral, Esteban, Mercedes, Don Nuez y Cotufa -  integrados en la historia, otros como doña Juan la Loca y Miguel Ángel (el restaurador de imagen) lo son menos, y su función circula más por el tipismo cómico que por la necesidad de pertenecer a la historia que se nos cuenta. Su aportación a ella es mínima: plantearnos el interrogante acerca de la enigmática mujer que vive en la casa y bautizarla como La Reina Mora, por parte Miguel Ángel.
 
Otro desconcierto del texto es la razón de por qué Esteban está preso. Hay una alusión mínima en el encuentro de Coral y el empleado de la cárcel: "¿No lo prendieron por herí a un hombre que me ofendía? " pero en la versión ofrecida pasa muy desapercibido. Otra de las informaciones a este respecto se encuentra en las "Carceleras" (la canción) de Esteban en la cárcel: "Chiquiya, de la venganza de un hombre defendí a tu personiya" Personalmente yo ya conocía la razón de tal prendimiento, pero un amigo, ignorante del argumento me preguntó en el descanso: ¿Y por qué estaba en la cárcel?  No es casual que en la versión cinematográfica exista un prólogo en el que vemos a Coral asediada por un hombre y ello lleva a Esteban a defenderla. Termina en reyerta y muerte del asediador. El texto original tiene como virtud el que para el espectador se mantiene la intriga durante todo el primer cuadro del porqué de esa clausura, pero también el peligro de no entender bien lo sucedido.
 
Punto y aparte son la creación del tipismo en los personajes y situaciones, en las que son maestros los dos hermanos.
 
Musicalmente cuenta con una parte orquestal brillante y sugerente, y la parte musical está compensada con el texto hablado. Cuatro momentos musicales inspirados son la romanza de Coral al inicio, el pregón del niño (Pajaritos traigo yo), las carceleras y el dúo de Coral y Esteban.
 
Uno de los atractivos de esta versión es la puesta en escena y la funcionalidad escenográfica. Huye de elementos típicos-tópicos que connotan a Sevilla: paredes blancas, amplias rejas para ver su interior con flores y callejuelas. Podría ser cualquier otra ciudad, y sólo el "habla" y gracejo de sus gentes denuncia que estamos en Andalucía. Tal visión no daña a todo el conjunto e imagino que, con ello, se pretende no caer en los tópicos. Ricardo Sánchez-Cuerda, el escenógrafo, consigue la fluidez en el paso a la prisión, que va más allá de una concepción realista, buscando el profundo significado de lo que supone estar encarcelado: habitar en nichos.
 
A nivel interpretativo se puede hablar de un buen nivel. Cristina Faus (Coral) es una excelente mezzosoprano de profundos y agradables bajos, al mismo tiempo que una potente voz de buena modulación. Resplandece en su romanza inicial y en el dúo. Aurora Frías (Mercedes) en su papel de lo que tradicionalmente se llamaba "tiple cómica", aúna su melodiosa voz y su buen hacer interpretativo que conjuga con la danza. Como en otras ocasiones (CLIKEAR), sabe proporcionar a sus personajes la frescura y gracilidad, que no siempre se encuentra en los cantantes líricos. Su virtud es la de desempolvar los personajes e insuflarlos de vida y veracidad. A destacar notablemente la voz e interpretación de Ruth González (Niño de los pájaros) en su pregón "Pajaritos traigo yo". Es una voz limpia, cristalina que proporciona al personaje la ingenuidad y frescura necesaria. El público supo apreciarlo arreciando con los aplausos tras su actuación y en el saludo final. El barítono César San Martín (Esteban) vuelve a mostrar sus cualidades como ya lo hizo en La del Soto del Parral (Teatro de la Zarzuela 2012-11). Es voz bien empastada y segura. Son de agradecer sus "carceleras" (las coplas de la cárcel).
 
El resto de las tesituras circula por lo que en la Zarzuela tradicional se llamaban actores-cantantes, cuya voz entraba en la categoría del "tenor cómico", tendente a la voz quebrada. Juanma Cifuentes (Don Nuez) se acomoda a esta categoría, aunque es un tenor que ha mostrado cualidades más ambiciosas en otros montajes de zarzuela o comedias musicales, en los que se mueve como un pez en el agua. En este montaje aporta su capacidad cómica, desarrollada en teatros y series televisivas. Bien las voces de los presos - Daniel Huerta, Román Fernández-Cañadas, Francisco José Pardo -, en sus pequeñas intervenciones. Desconcierta la construcción de uno de los presos, como personaje. Sólo al final cuando sale a saludar y se quita una peluca, vemos que es un travestí - en la cárcel por una de esas redadas -, pero durante la escena al estar en el nicho carcelero en semi-penumbra, no se percibe.
 
Dos personajes que como ya he mencionado entran con calzador en la línea narrativa son Miguel Ángel (Miguel Caiceo) y Doña Juana la Loca (Charo Reina). Miguel Caiceo aporta su proverbial comicidad y sale airoso de su reducido cante. Charo Reina consigue sazonar con su gracia esa Doña Juana La loca, cuya misión es la de crear un tipo gracioso. Charo lo encarna con su natural y peculiar gracejo. En el público se percibe, en cuanto sale, la comunión con el personaje y con la actriz, que a través de su cante y sus apariciones en Televisión ha conseguido ser querida por su espontaneidad.
 
Como va siendo habitual en la Zarzuela, por influjo de la comedia musical americana, la danza cada vez se incorpora más y no solamente como danza realista - un baile exigido por la narración - sino también la expresión del argumento a través de la danza. Para esta última, la coreógrafa Nuria Castejón aprovecha la parte orquestal y narra el encuentro de los presos con sus respectivas mujeres, proporcionándole un halo poético con un estilo que está en los lindes de la danza española, en lo que tiene de estilo clásico. El otro aporte dancístico es más realístico, emparentado con el flamenco como es la serenata final, y ya metidos en el fregado un gesto simpático de despedida en todos los actores - bailarines, cantantes y actores - : la marcha en grupo hacia el lateral a ritmo flamenco con palmas y enhebrado de brazos. la tradicional despedida de fiesta flamenca. 
 
ALMA DE DIOS
 
ALFREDO ALBA/ JESÚS CASTEJÓN / MANUELA VELASCO/
CRISTINA MARCOS
ALMA DE DIOS
Alma de Dios es un texto atípico dentro del género chico. Casi se podría decir que es un texto para teatro de prosa, al que han añadido canciones, más bien pocas. Hay un tanto por ciento muy elevado de la palabra hablada y, curiosamente, hay una división entre actores que hablan y otro que cantan, sin que los personajes interfieran entre ellos. Apurando mucho, las parte musicales podrían no existir, ya que no son exigidas por la trama argumental. Por ejemplo, la canción más famosa, popular e inspirada como es Canta Vagabundo se inserta en la historia un tanto gratuitamente. El que vengan los húngaros al campamento gitano, podrían no venir y la historia no padecería. Lo mismo sucede con la romanza cómica del Señor Matías, interpretada por Jesús Castejón. No obstante, y esto son las ironías de la vida, la innecesaria llegada de los húngaros y el lamento del solista se convierte, musicalmente, en protagonista de esta zarzuela con el Canta Vagabundo, una partitura de gran inspiración, belleza y nostalgia, tanto en el solo como en la incorporación del Coro. Ante ella no se han resistido los grandes tenores líricos como Alfredo Kraus y otros, a interpretarla.
 
Alejandro Roy - habitual en el Teatro de la Zarzuela - interpreta como pocos esta romanza con una voz clara, de gran impronta lírica y llena de emoción. Lógicamente los aplausos se redoblaron tras su intervención y en el saludo subieron de volumen.
 
Y ya puestos en ese "vagabundo", hay que celebrar la puesta en escena de la llegada de la "troupe" al campamento gitano. Al haber situado la acción en los años cincuenta, estos húngaros ya no viene en carreta, sino en automóviles cargados de colchones y demás bagajes. Una escena a recordar.
 
Antes he mencionado la gratuidad de los números musicales. Posiblemente hay dos que se apartan de esta afirmación: el ensayo en la sacristía, suprimido inexplicablemente en esta versión, y apuntado por unos cuantos acordes. Otra es el ensayo de la farruca en el campamento gitano, así como el cante de la gitana echadora de cartas  María Carmen, en el que, de nuevo, Cristina Faus resulta espléndida.
 
Aunque las Seguidillas del Fuelle del Señor Matías interpretadas por Jesús Castejón, también pueden ser gratuitas en lo que respecta al engarce narrativo, se potencian por la puesta en escena. Nuria Castejón ha ideado una divertida coreografía de corte "pop" - tanto por los pasos como por el vestuario - que llena de vida la simple coplilla. Jesús Castejón la interpreta con gracia y pone un punto de humor.  
 
Una virtud de este montaje dirigido por Jesús Castejón es que la reducida y gratuita parte musical, sabe sacarle un gran partido.
 
La pare hablada se ha encomendado a actores de teatro de prosa. Entre los nombres que suenan par el público están Cristina Marcos (Ezequiela), Joaquín Climent (Señor Adrián) y el ya mencionado Juanma Cifuentes (Tío Zurro) que se atreve con un fandango y sale airoso, aunque no pretende emular a los grandes del cante.
Cristina Marcos crea un personaje con brío y con los pies en la tierra. Viendo su interpretación, salvando las  distancias, viene a la mente ese cine costumbrista italiano en el que la "mamma" es toda una institución frente a un marido "calzonazos" que tuvo su más alta intérprete en Ana Magnani.
 
El tratamiento ha preferido un costumbrismo realista que no le va mal y lo hace creíble, aunque posea cierto aire de melodrama y "bonomía".
 
De nuevo las soluciones escenográficas de Ricardo Sánchez-Cuerda son muy satisfactorias y ha sabido encontrar las mutaciones de espacios sin perder el ritmo. Obra de corta duración cuenta con cuatro espacios: calle, casa, sacristía, campamento gitano. Aunque minúsculo es una acierto el detalle de los números del ascensor a través de los cuales intuimos la peligrosa llegada de Ezequiela, porque va a cazar a los dos voyeurs - su marido y su amigo - que se entretienen con la visión de la vecinita de enfrente.
 
He tachado de melodrama el argumento, pero el sentimentalismo se salva gracias a toques de humor y la discreción interpretativa de todos.
 
La Reina Mora y Alma de Dios, supone una buena y agradable velada con unas atractivas partituras rebosantes de vida, como es muy propio de José Serrano, lo cual no es casual, debido a su origen valenciano.
 
José María Moreno dirige la orquesta con entusiasmo, brío y amor al género. Orquesta y director resultan brillantes.
 
Título: La Reina Mora (Sainete en res cuadros)
Libreto: Serafín y Joaquín Álvarez Quintero
Música: José Serrano
Estrenada en el Teatro Apolo de Madrid, el 11 de diciembre de 1903
Edición a cargo de José Miguel Pérez-Sierra.
Ediciones Musicales Autor / Instituto Complutense de Ciencias Musicales, 2012
Intérpretes (por orden de intervención): Cristina Faus (Coral), Miguel Caiceo (Miguel Ángel), Aurora Frías (Mercedes), Charo Reina (Doña Juana la Loca), Sonia Castilla (Laura), Amara Carmona (Isabelita), Esther Ruiz (Costurera), Juan Manuel Cifuentes (Don Nuez), Paco Ochoa (Cotufa), Ruth González (El niño de los pájaros), César San Martín (Esteban), Daniel Huerta* (Preso 1°), Román Fernández-Cañadas* (Preso 2° ), Francisco José Pardo* (Preso 3°), David Tavares y José Antonio Camacho «Piripi» (Guitarristas)
Título: Alma de Dios (Comedia lírica de costumbres populares en un acto y cuatro cuadros)
Libreto: Carlos Arniches y Enrique García Álvarez
Música: José Serrano
Estrenada en el Teatro Cómico de Madrid, el 17 de diciembre de 1907
Edición a cargo de Cristóbal Soler
Arteria Promociones Culturales SRL / Instituto Complutense de Ciencias Musicales, 2010
Intérpretes (por orden de intervención): Jesús Castejón (Señor Matías), Cristina Serrato (Balbina), Alfredo Alba (Saturiano), Cristina Marcos (Ezequiela), Manuela Velasco (Eloísa), Albert López-Murtra (Agustín), Juan Viadas (Señor Orencio), Jesús Alcaide (Un Sacerdote), Encarna Piedrabuena (Doña Tadea), Esther Ruiz (Doña Gaspara), Joaquín Climent (Señor Adrián), Tomas Pozzi (Pelegrín), Ainhoa Aldanondo (Irene), Amelia Font Señá Marcelina), Cristina Faus (María Carmen), Juan Manuel Cifuentes (Tío Zurro), Amara Carmona (Señá Rosa la Quemá), Aurora Frías (Sunsión), Miguel Caiceo (Pepe el Liso), Alejandro Roy (Un húngaro), Paco Ochoa (Niño Jesús)
* Miembros del coro titular del Teatro de la Zarzuela.
Bailarines: Cristina Arias, Carmen Angulo, Remedios Domingo, María Ángeles Fernández, Pedro Fernández «Embrujo», Alberto Ferrero, Francis Guerrero, María López, Richard López y Francisco Leiva
Escenografía: Ricardo Sanchez-Cuerda
Iluminación: Juan Gomez-Cornejo
Figurines: Jesús Ruiz
Coreografía: Nuria Castejón
Ayudante de dirección: Ricardo Campelo
Ayudante de iluminación: David Hortelano
Ayudante de vestuario: Matilde Falcinelli
Realización de escenografía: Tossal Producciones
Realización de vestuario: Sastrería Cornejo
Utilería: Hermanos Mateos
Orquesta de la Comunidad de Madrid Titular del Teatro de la Zarzuela
Coro del Teatro de la Zarzuela
Director del coro: Antonio Fauró
Dirección musical: José María Moreno
Dirección de escena: Jesús Castejón
Duración: 2 horas 45 minutos
Estreno en Madrid: Teatro de la Zarzuela, 18 - I - 2013
 
 JUANMA CIFUENTES / MIGUEL CAICEDO
LA REINA MORA
 
 JESÚS CASTEJÓN y BAILARINAS
ALMA DE DIOS
CHARO REINA
LA REINA MORA
FOTOS: FERNANDO MARCOS


José Ramón Díaz Sande
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Última actualización el Lunes, 11 de Febrero de 2013 18:38