La Gaviota. Réplika Teatro. Crítica Imprimir

LA GAVIOTA
ELEVADA CALIDAD TODOS LOS NIVELES

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FOTO: RÉPLYKA TEATRO

La Gaviota de Anton Chéjov ha acudido , que yo recuerde tres veces (CLIKEAR) (CLIKEAR)  entre la temporada anterior y ésta. La tercera es la versión que ofrece Réplika Teatro con su Compañía Estable.

Este texto de Chéjov siempre sorprende por su temática y su halo poético que se desprende a lo largo de toda la narración. Sorprende también, como otros textos suyos, por la actualidad del lenguaje, a pesar de la fecha en que fue escrito, 1896. Esto ya es un tópico al hablar del teatro de Chéjov,  pero sigue sorprendiéndonos, cuando en otras partes del mundo el lenguaje teatral tenía mucho de enfático y ampuloso. Tal cercanía no solamente lo proporciona el vocabulario y la sintaxis usada, sino las mismas situaciones y la construcción de sus personajes llenos de humanidad, balanceándose siempre en ese límite del ser humano que lo marca la comedia y la tragedia, así como el enfrentamiento ante el misterio.

La Gaviota, además de acercarse a la vida de unos personajes, barnizados por el mundo del teatro y la literatura, es también, discretamente, un análisis del arte teatral, en el que se denuncia la artificiosidad del teatro de su tiempo frente a otro más cercano al ser humano. Esto lo consigue muy hábilmente, sin renunciar al estilo melodramático, muy aceptado en su época. No renuncia a elementos tremendistas como es el intento de suicidio de Kostia (Raúl Chacón). Lo que sucede es que lo retira de la escena y lo oculta entre bastidores. Esta angustia de Kostia no es ajena al resto de los personajes. El fresco que nos pinta Chejóv es el de personas desencantadas, solitarias pero llenos de humanidad. En todos hay un deseo reprimido de la necesidad de ser amados.

La Gaviota tiene pinceladas o guiños a Shakespeare en su Hamlet. Kostia viene a ser una especie de Hamlet, inquieto por la duda, y su madre Arkadina (Socorro Anadón) con su amante Trigorin (Jarosław Bielski) recuerdan a la madre de Hamlet, Gertrudis y al tío de Hamlet, Claudio. Tanto Trigorin como Claudio son usurpadores del amor y la autoridad familiar. La Gaviota es Nina (Beatriz Grimaldos). No es la Ofelia shakesperiana, sino más bien se acerca a la Lolita de Vladimir Nabokov. Ambas se sienten encandiladas por el mítico escritor y se lanzan al vacío. Si Chéjov pudo pensar, al menos en el subconsciente, en Shakespeare, no pensó en Nabokov, el cual publicó su novela en 1950 (1). Más bien será al contrario.

El montaje que Réplyka Teatro nos ofrece es de una elevada calidad a todos los niveles. Los 14 personajes del original se han condensado en 7, pero tal reducción funciona bien. No se echa de menos el resto de los personajes, lo cual quiere decir que las refundiciones y transiciones son buenas.

Sobresale el aspecto interpretativo verbal y gestual, algo esencial en los textos de Chéjov. La palabra es esencial en esta obra. Una palabra no siempre fácil, pero que en esta ocasión nos llega y nos conmueve. En esta línea, es un desafío para cualquier actriz  el casi monólogo de Nina del cuarto acto. Es un texto denso y largo. Cuando uno se enfrenta a la lectura, la pregunta que surge es "¿Y cómo recitar esto sin aburrir al público?"  Beatriz Grimaldos (Nina) consigue una interpretación modélica que transcurre entre la ingenuidad que fue su personaje y la tragedia que ha acumulado a lo largo de los años. En ningún momento nos distanciamos o miramos para otro lado. Es una escena difícil para la actriz, pero no menos para Raúl Chacón (Kostia), que tiene que mantenerse en el otro extremo, estar en silencio y escuchar. El escuchar en teatro, posiblemente es más difícil que el recitado. Tal dificultad la supera con creces Raúl, el cual es uno de los actores más fieles a la compañía de Réplika. Siempre sorprende por su buen hacer. En esta ocasión no defrauda, sobre todo en la segunda parte. En la primera parte hay momentos de un tono gritón, redimensionado por la cercanía de los espectadores.

Siguiendo con la parte interpretativa, la calidad afecta a todos, cada uno en su papel. Los personajes de la primera parte, un tanto superficiales, caprichosos, divertidos, a veces, y egocéntricos, cambian de torna en el último acto y manifiestan la amargura de los golpes que les ha dado la vida. Tal cambio se consigue comunicar. En este aspecto resalta el cambio de comportamiento de Masha (Rebeca Vecino) y de Semión (Daniel Ghersi). Ambos se han transformado en dos personas diferentes.

Jarosław Bielski compone un Trigorin muy medido y matizado. Le inyecta al personaje una naturalidad, que le aparta de ser el "malo de la película" - subrayado en algunos montajes -, y le aporta humanidad. No es el gavilán hambriento, sino el hombre atrapado también en las redes invisibles que lanza la vida, día a día.

Un personaje que, personalmente, nunca he llegado a integrar es el de Arkadia, la madre de Kostia. Es una actriz famosa con su toque de egolatría. Es también la madre que  no comprende que su hijo ha crecido artística y humanamente. Su arranque con esa burla acerca de la obra de su hijo, siempre me ha resultado poco creíble. En este caso he tenido la misma sensación. No se consigue el punto exacto entre esa inconsciencia de Arkadia - ella es la única triunfadora y su niño no es más que un niño - y la expresión externa. En el resto de las escenas Socoro Anadón consigue encontrar el punto justo, en el que sobresale la escena del vendaje con Kostia. En los momentos más dramáticos o desaforados - imagino que se ha marcado así al nivel de dirección - el tono resulta un tano gritón. Al ser un espectáculo tan próximo al espectador en el que podemos contemplar las más mínimas reacciones de su rostro, el tono se amplifica por la cercanía de escena y platea.

Un personaje entrañable es Sorin, hermano de Arkadia, que interpreta comedidamente Manuel Tiedra, manteniendo el nivel adecuado en cada escena. Sorin es un hombre enfermo y tristón. En esta versión, sin perder de vista esta característica del personaje, se le proporciona un barniz de humor y humanidad que lo hacen más cercano.

Como ya es habitual la escenografía en este tipo de Salas de Teatro, olvida las escenografías de telones o de decorados de volumen. Aquí se encuentra una ágil y adecuada solución para delimitar los diversos espacios: al aire libre que cuenta con un tabladillo, el exterior e interior de la finca. El espacio escénico se concreta en el mobiliario y en una estructura metálica - sugeridora de la ventanas y paredes de la casa - que, al trasladarla por los mismos actores, acota o ampliar el espacio. Funciona. Los muebles del interior han preferido una línea dieciochesca que contrasta con un vestuario actual, con discretos ribetes evocadores de un pasado anterior Esta disociación lejos de distanciar, tiene el poder del recuerdo de la época chejoviana, más marcada en el traje blanco de lino de Sorin. He hablado antes de que Kostia puede ser un segundo Hamlet. No sé si es rizar el rizo, pero he creído ver el refuerzo de esta cita en el vestuario de Raúl Chacón (Kostia). Durante toda la representación va de negro en pantalón y jersey, imagen del enlutado Hamlet, al que acuden muchas representaciones.

En suma, un espectáculo muy cuidado, que nos conmueve hasta el punto de sentirnos interesados por el drama de esos seres deshilvanados, en su corazón. Si Chéjov nunca resulta antiguo, con esta versión menos.

Una apostilla: Se sabe del fracaso de esta obra en el día del estreno (1896), hasta el punto de hacer dudar a Chéjov el volver a escribir. Era la primera de sus cuatro grandes obras de teatro. Ese rechazo por parte del público y crítica  siempre plantea un grave problema en el mundo del arte y de las ideas: saber reconocer al auténtico creador, que por definición nunca es un copista. Afortunadamente el tiempo es el que hace las obras de arte, aunque la inmediatez no lo perciba.


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(1)
Películas sobre Lolita

1962: Director: Stanley Kubrick -  Intérpretes: James Mason, Shelley Winters, Peter Sellers y Sue Lyon)
1997: Director: Adrian Lyne - Intérpretes: Dominique Swain, Jeremy Irons y Melanie Griffith.

 

Título: Alicia
Autor: Daniel Pérez (basado en Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll)
Compañía: Réplika Teatro
Diseño gráfico y vestuario: Agatha Ruiz de la Prada
Coreografía: Eduardo Solís
Canciones (letra y música): Daniel Pérez
Diseño de iluminación: Jaroslaw Bielski
Ayudante de dirección: Socorro Anadón
Espacio sonoro: Juan Poveda
Intérpretes: Socorro Anadón, Raúl Chacón, Nagore Germes, Rebeca Vecino, Niko Verona / Javier Abad y Daniel Ghersi
Dirección: Jaroslaw Bielski
Reestreno en Madrid: Réplika Teatro, 6 - XII - 2013
Contratación para gira y campaña escolar: Socorro López Anadón

 
 
José Ramón Díaz Sande
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Sala Réplika Teatro
Director: Jaroslaw Bielski/Socorro Anadón
Calle Justo Dorado, 8.
28040 - Madrid.
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Tlf.: +34 915350570
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