Animales Artificiales. Critica. Imprimir
Escrito por Jerónimo López Mozo.   
Domingo, 04 de Abril de 2010 06:36

ANIMALES ARTIFICIALES
EL TRIUNFO DE LO ARTIFICIAL

[2008-05-18]

Es un juego sobre la dimensión social e instintiva del hombre, la exploración animal de ser humano, el triunfo de la espontaneidad sobre el razonamiento y las normas.


ANIMALES ARTIFICIALES
El triunfo de lo artificial

Título: Animales artificiales.
Creación y textos: Ana Vallés.
Otros textos: Mark L. Knapp,
Enriq González y Helen Bertels,
José Campanario, Mónica García,
Mauricio González, Iván Marcos
y Ricardo Santana.
Espacio escénico, iluminación y producción musical: Baltasar Patiño.
Ayudante de dirección: Nuria Sanz
Asistente de iluminación: Miguel Muñoz
Arreglos: André Cebrián
Realización espacio:
MatarileTeatro-RTA-Manu Lago
Diseño en la red/Fotografía:
Jacobo Bugarín/Baltasar Patiño
Sastra: Clotilde Vaello
Prensa: Helen Bertels
Distribución y producción: Laura Sánchez
Logística técnica: RTA Servizo Integral
para Teatro e Artes Escénicas
Gestoría: INPAX
Imprenta: Artes Gráficas Litonor
Produce: Matarile Teatro-Teatro Galán
Coproducen: Festival Internacional
de Teatro de Málaga, Teatro Fernán Gómez. Centro Arte, IGAEM (Instituto Galego das Artes Escénicas e Musicais)
Intérpretes:
Helen Bertels (La alemana y los melones),
José Campanari (El hombre con lámpara),
Mónica García (El bicho con zapatos rojos),
Mauricio González (El cisne con sombrero),
Iván Marcos (El inglés con gabardina),
Ricardo Santana (La mujer con bigote),
Ana Vallés (La payasa en taburete),
Hugo Portas (Tuba)
y Ramón Vázquez (Voz contratenor).
Dirección: Ana Vallés
Duración: 100 minutos (sin intermedio)
Estreno en Madrid: Teatro Fernán Gómez,
7 – V - 2008.





FOTOS: JACOBO BUGARÍN

Es un juego sobre la dimensión social e instintiva del hombre, la exploración animal de ser humano, el triunfo de la espontaneidad sobre el razonamiento y las normas. Si el hombre está dónde está es porque existe el artificio, el aparato, la lucha contra lo natural. Sin todo esto, no existiría la moral ni la ambición, ni la búsqueda de la belleza. El arte es el mayor artificio, pero estamos hipervalorando la naturaleza pensando que todo en ella es bondad, lo cual es una falacia. Si no queremos aburrirnos, tenemos que reírnos de la seriedad, de nosotros mismos y de nuestras mezquindades. El ser humano, como ya lo tiene todo, no lucha por nada, ni siquiera por vivir. De todo esto trata Animales artificiales. Lo que sucede es que a esa conclusión no se llega tras haber asistido a su representación, sino por las declaraciones realizadas por su creadora, Ana Vallés. He podido constatar que a los que conocían sus palabras, el espectáculo les ha interesado más que a quienes se han enfrentado a él sin ninguna información previa. De dónde cabe deducir que lo que sucede sobre el escenario es incomprensible y, si eso sucede, si la función no se entiende por sí misma, algo falla.
 


FOTO: JACOBO BUGARÍN

Sin embargo, estamos ante trabajo ambicioso realizado por una profesional inquieta e innovadora que ocupa un lugar destacado en nuestra vanguardia escénica. Lo que aquí nos ofrece es, junto a sus anteriores espectáculos, la depuración de las ideas que ha venido defendiendo a lo largo de los veinte últimos años desde el laboratorio teatral de Matarile Teatro. Para Vallés, el lenguaje del cuerpo permite una comunicación más profunda e intensa que el de las palabras. No renuncia a ellas, pero las relega a un lugar secundario, porque, en su opinión, el teatro tiene que entrar por los sentidos antes que por el intelecto, razón por la cual, en sus propuestas, el argumento sobra. Eso la lleva a evitar la ficción y nada mejor, para ello, que dejar que sean los propios actores los que, en lugar de meterse en la piel de un personaje, nos hablen de si mismos. Difuminar la barrera que delimita sus respectivos territorios es una de las aportaciones más valiosas del experimento.


FOTO: JACOBO BUGARÍN

Los actores-personajes interpretan más que cuentan su verdad con una rara perfección que sólo es posible por su extraordinaria preparación técnica. Se percibe el triunfo, buscado, de lo artificial sobre lo natural. Aunque el discurso se nos escape, es un gozo verles actuar en el bello y elegante espacio escénico que ha diseñado Baltasar Patiño. Aunque para que ese disfrute estético no llegue a fatigar, el espectáculo debería reducir su duración, que rebasa la hora y media.


JERÓNIMO LÓPEZ MOZO
Copyright©lópezmozo


TEATRO FERNÁN GÓMEZ
(Centro Cultural de la Villa de Madrid)

Directora: Mora Apreda
Sala II
Aforo: 316
Pz/ de Colón, s/n
28001 - Madrid
Metro: Colón, Serrano
Bus: 5/14/27/45/21/53/150/1/9/19/51/74
RENFE: cercanías.
Entradas: Caixa Catalunya en
www.telentrada.com y
Tf. 902 10 12 12
Tel-reservas grupos: 91 480 03 33 37
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Última actualización el Sábado, 01 de Mayo de 2010 13:27