
20 ANIVERSARIO DE SU ESTRENO EN BUENOS AIRES, 2005
Última gira de despedida
Texto y dirección: CLAUDIO TOLCACHIR
Intérpretes: CRISTINA MARESCA / MIRIAM ODORICO / INDA LAVALLE /
FERNANDO SALA / TAMARA KIPER / GONZALO RUIZ /
JUAN ZULUAGA BOLIVAR / JORGE CASTAÑO /
en el
TEATRO INFANTA ISABEL
de
MADRID
Edad recomendada: 16 años
2, 3, 4, 9, 10 y 11 de febrero de 2026
– Vuelve una vez más a Madrid “La omisión de la familia Coleman” (click), una obra representada en 25 países distintos, subtitulada en 8 idiomas, con presencia en 54 festivales internacionales y 12 premios nacionales e internacionales.
– La crítica internacional ha consagrado este texto de Claudio Tolcachir como una obra maestra del teatro contemporáneo, y un fenómeno teatral que sigue tan vivo como lo es de necesario.
– La primera vez que la familia Coleman llegó a España fue en 2005, volvió en 2009 y regresó en 2011 (click) al Matadero, Naves del Español, y luego en 2018 (click) en los Teatros del Canal. era una gira de despedida. No obstante, vuelve en 2026 a Madrid en el 20 aniversario de su estreno e informando que con esta gira se despide de España.
– Los intérpretes han ido cambiando en estas sucesivas representaciones. Del reparto de 2018 (click) solamente permanecen Cristina Maresca, Fernando Sala y Jorge Castaño.
– El reparto de 2018 (click) lo formaban Jorge castaño, Diego Faturos, Candela Souto Brey, Adriana Ferrer, Cristina Maresca, José Frezzini, Fernando Sala y Macarena Trigo.
– El reparto de 2026 lo conforman: Cristina Maresca (Abuela), Miriam Odorico (Memé), Inda Lavalle (Verónica), Fernando Sala (Marito), Tamara Kiper (Gabi), Gonzalo Ruiz (Hernán), Juan Zuluaga Bolivar (Damián), y Jorge Castaño (Médico)

“La omisión de la familia Coleman” retrata a una familia al borde de la ruptura evidente, pero secreta, conviviendo en una casa que los contiene y asfixia a partes iguales. Cada personaje construye su refugio emocional dentro de un espacio compartido donde la convivencia se vuelve imposible y lo cotidiano roza lo absurdo. Una convivencia imposible transitada desde el absurdo devenir de lo cotidiano, donde lo violento se instala como natural, y lo patético se ignora por compartido.
“La omisión de la familia Coleman”, que sacudió el mundo, se despide de España tras ser representada en más de 25 países conmemorando el 20 aniversario desde su estreno en el Teatro Timbre 4 de Buenos Aires La crítica nacional e internacional ha consagrado el texto de Claudio Tolcachir como una obra maestra del teatro contemporáneo. Desde su estreno, ha recorrido decenas de países, festivales y premios, consolidándose como un fenómeno teatral que sigue tan vivo como lo es de necesario, fue la carta de presentación de Claudio Tolcachir en España.
Estrenada en Buenos Aires en 2005 y posteriormente en España también en 2005, el éxito se explica por ser una historia profundamente humana llena de preguntas universales: ¿Podría alguna vez no estar aquí?”, “¿Quién soy fuera de esta casa y de esta familia?”, “Todo lo que yo podría ser y hacer si yo no estuviera aquí”. Tales interrogantes conviven con el humor, por lo que puede calificarse de “tragicomedia familiar”.

CLAUDIO TOCLACHIR, director y dramaturgo
IMPROVISACIONES, APARICIÓN DE PERSONAJES
Y NACIMIENTO DE UNA HISTORIA NADA CONVENCIONAL
Claudio Tocachir precisa la situación controvertida de esta familia Coleman que arranca de una forma un tanto peculiar,
Yo no tenía obra, ni había escrito nada. Sólo había dirigido las obras de otros. Sentía la necesidad de crear una obra mía. Lo que sí tenía era un grupo de actores, y mi propuesta era trabajar personajes distintos de los que estaban trabajando. Empezamos a improvisar en mi casa. Era el 2004. Nos repartimos en diversos espacios de la casa, en el baño, en la cocina, por teléfono. No se trataba de generar situaciones interesantes, ni grandes conflictos o soluciones. Cuando aparecieron los personajes, escribí la obra y arrancó la historia. Cada personaje ha sido escrito y pensado para el actor que lo interpreta. Ya en el año 2005 ensayamos la obra escrita, con el texto aprendido y como se ensaya una obra convencional. Fue una creación que duró 9 meses de ensayos diarios, trasnoches y madrugones.

La obra siguió los cauces del teatro independiente, presentada para los amigos y con la ingenuidad de propia de ese sistema de teatro independiente. A partir de las sucesivas representaciones iban de sorpresa en sorpresa. El boca a boca funcionó y llegaron el “No hay localidades”. El grupo fue fiel a la logística que supone tipo de teatro, los actores limpian el local, venden los tickets…
UNA EXTRAÑA FAMILIA DE ADULTOS
La historia se centra en una familia con hijos adultos que viven todos juntos
No hay padres y no se saben quiénes son los padres de los chicos. Hay una chica de la familia que se crió fuera de la casa, y tiene una mejor posición social. Uno de los hijos tiene serias dificultades mentales, pero no está tratado y no está asumido como problema, sino que se le trata como algo natural. Entonces es una familia que convive con el absurdo y la violencia, como algo natural. Todos quieren irse de esa casa, porque se ha llegado a una violencia muy grande. Por otra parte, no se van, sino que ante la mala salud de la abuela se sienten obligados a trasladarla y todos se trasladan con ella, y reconstruyen la cotidianidad de la casa a ese hospital.

DE LA COMEDIA A LA TRAGEDIA
La obra habla de las relaciones familiares, los vínculos, pero Claudio hace hincapié en los secretos que tiene esta familia.
Todo esto se trata con un humor ácido. Hay algo en esta familia en el que el público puede involucrarse, al identificarse con los padres, con los hijos, con los abuelos, y con esas cosas cotidianas que, mirándolas desde afuera, pueden resultar insoportables, pero desde adentro uno las vive con naturalidad. Los conflictos viven subterráneos y no pueden hablar, ni asomar. Omiten las preguntas y sus necesidades. Todo se degrada. Es una apuesta demasiado grande y la tragedia explota en la casa. Cuando uno va a ver una tragedia, sale de teatro y se dice “qué bien lloré”, y cuando va a una comedia, se le abre la boca para reírse y también para pensar. Lo que gusta del teatro es poder ir a los temas más profundos y más duros, tal vez, pero a través del humor se puede ir más allá. La obra que comienza como una comedia va desembocando progresivamente en una tragedia porque la apuesta es cada vez más grave.
Al querer encasillarla en un tipo de género, no es fácil en cuanto da la sensación de realismo, pero, al mismo tiempo, las situaciones, un tanto estertóreas, parecen alejarlo de tal clasificación. No obstante, Claudio insiste en que es
Realismo. Uno piensa en realismo como gente normal que toma el té, habla y filosofa, pero el realismo que yo conozco es el de Coleman, toda mi vida está en esos personajes.

LA AUSTERIDAD DEL ESPACIO ESCÉNICO
El espacio escénico es sumamente austero, un ajado sofá, una mesa, una cama de hospital y trapos, del que Tolcachir llegó a sentir vergüenza cuando la obra comenzó a exhibirse internacionalmente y competir con “megaproducciones”.
Sentí estar en el lugar equivocado. Sin embargo, algo funcionaba con todos los públicos, y eran los actores y un texto en continuo movimiento en el espacio. El teatro es movimiento, el teatro es música, el teatro es silencio, es intenciones, es clima. Había una composición rítmica y musical que tiene que ver no solo con lo que se dice, sino con energéticamente lo que llega al espectador, y eso es algo que a mí me conmueve. Me gusta esa desnudez del teatro y el lanzar estímulos para que el espectador pueda imaginar lugares, respuestas, razones, justificaciones junto al actor. Así que me sigue pasando que no quiero explicar, que no quiero sumar efectos ni en la actuación ni en la apuesta.
RECORDAR EL INICIO Y DESPEDIRSE.
A estas alturas en 2026 el pensamiento de Claudio Tolcachir vuela al inicio de esta aventura. Se estrenó en un agosto lluvioso en Buenos Aires en 2005, en el Teatro Timbre 4, sin más ambición que tener la sensación de que era un buen trabajo y la esperanza y de que se mantuviera en cartel unos meses. El público fue en aumento, y los meses se convirtieron en 10 años.
Vinieron los viajes, las giras, temporadas en distintos lugares, aviones, trenes y una gran emoción, que nunca nos abandonó, de que esta familia Coleman tan nuestra fuera adoptada con pasión en todo el mundo. A estas alturas son 2191 funciones y 309.657 espectadores. Diez años ininterrumpidos de trabajo y convivencia. Diez años de vivir en estado de agradecimiento y felicidad. Todo esto alimentó el placer del teatro. El teatro es para todos y tenemos la fe y la certeza de que esta pasión de vocación y oficio que nos envuelve es sanamente contagiosa.

FOTO: GIAMPAOLA SAMÀ
MATEMÁTICAS PARA
«LA OMISIÓN DE LA FAMILIA COLEMAN
«En números “La omisión de la familia Coleman”, se cuantifica como la temporada 21, 21 países, 8 idiomas, 54 Festivales Internacionales, 12 premios nacionales.
GIRA DE DESPEDIDA EN EL 2026
30 enero: Teatro Gayarre (Pamplona)
6 de febrero: Teatre de Salt (Girona)
7 de febrero: San Fernando de Henares
2, 3, 4, 9, 10 y 11 de febrero: Teatro Infanta Isabel
13 de febrero: Alicante
14 de febrero: Pozuelo de Alarcón
FUNCIÓN
2, 3, 4, 9, 10 y 11 de febrero de 2026
PRECIO
De 23 € a 16 €
Visibilidad reducida o incómoda
21 €
Título: La omisión de la familia Coleman
Última gira de despedida
Texto: Claudio Tolachir (a partir de improvisaciones)Diseño de luces: Ricardo Sica
Asistencia de dirección: Macarena Trigo
Fotografía: Giampaolo Samà
Producción: Teatro Timbre4 / Maxime Seugé y Jonathan Zak
Compañía: Timbre 4
Intérpretes: Cristina Maresca (Abuela), Miriam Odorico (Memé), Inda Lavalle (Verónica), Fernando Sala (Marito), Tamara Kiper (Gabi), Gonzalo Ruiz (Hernán), Juan Zuluaga Bolivar (Damián), y Jorge Castaño (Médico)
Dirección: Claudio Tolcachir.
Edad recomendada: 16 años
Duración: 90 min (aprox.)
Estreno en Madrid: Teatro Infanta Isabel, 2 – II – 2026

Cpyright diazsande
Teatro Infanta Isabel
Calle del Barquillo, 24
28004 Madrid, Justicia/Chueca.
Metro: L2 (Banco de España), L 15 (Chueca) y L4, L5, L 10 (Alonso Martínez)
Cercanías: Recoletos (C1, C2, C7, C8, C10).
Bus: EMT 1, 2, 3, 5, 9, 10, 14, 15, 20, 27, 34, 37, 45, 51, 52, 53, 74, 146, 150, 203, C03 y E1.
Parking: Calle Augusto Figueroa, 32.
