La última noche con mi hermano, Alfredo Sanzol, TMG

JOSÉ NOGUERO / NURIA MENCÍA / ELISABETH GELABERT / CRISTÓBAL SUÁREZ / BIEL MONTORO / ARIADNA LLOBET
FOTO: CARTELES, BÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO

Alfredo Sanzol estrena “La última noche con mi hermano”, una reflexión íntima sobre la fraternidad y el duelo desde la ternura, a partir de la historia de tres parejas de hermanos y sus formas de comprender la fraternidad y el amor.
Elisabet GelabertAriadna LlobetNuria MencíaBiel MontoroJesús Noguero y Cristóbal Suárez, dan vida a las tres parejas de hermanos, bajo la dirección de Alfredo Sanzol.
– La obra surgió ante la muerte del hermano de una amiga de Alfredo Sanzol, la cual le contó que había pasado la última noche acompañando a su hermano y eso le cambió totalmente su manera de ver la vida y la muerte.
Sanzol la ha definido como “una pieza sobre la despedida”, donde el humor nace la naturalidad y de vivencias reales

ARIADNA LLOBET / JESÚS NOGUERO / ELISABET GELABERT/ BEIL MONTORO / CRISTOBAL SUÁREZ
FOTO: BÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO

“La última noche con mi hermano” no dejade ser un título un tanto curioso, no obstante, fue la primera pieza del “puzzle” de una obra sobre la vida y la muerte. Alfredo Sanzol, su autor, precisa

NURIA mENCÍA
FOTO: BÁBARA SÁNCHEZ PALOMERO

A partir de ahí comenzó un proceso de investigación y lo primero con lo que Alfredo se topó fue

De todas estas formas de núcleo familiar, Alfredo ha creado una estructura en que hay tres parejas de hermanos.

Otro aspecto que surge, una vez fallecido uno de los miembros de la familia, es ver cómo se estructura de nuevo la familia.

NURIA MENCÍA / BIEL MONTORO / ARIADNA LLOBET / JESÚS NOGUERO
FOTO: NÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO

Una temática que abunda en muchas obras de Alfredo es cómo la vivencia de la hermandad privada afecta a la vida pública y de qué manera las relaciones de fraternidad en lo público influyen en lo privado. Aquí vuelve a tocarse el tema.

NURIA MENCÍA / ARIADNA LLOBET / CRISTÓBAL SUÁREZ / NURIA MENCÍA
FOTO: BÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO

Ainhoa y Claudio son dos hermanos distanciados que tienen que encontrase con motivo del duelo, por lo cual se plantea también el conflicto de dos modos de pensar.

BEIL MONTORO / ELISABET GELABERT / JESÚS NOGUERO / NURIA MENCÍA
FOTOS: BÁBARA SÁNCHEZ PALMERO

La esencia del teatro es resucitar a los héroes y por tantos su acciones y virtudes. Por tanto, el actor es la encarnación de ese héroe que vivió. Esta tradición del teatro y del actor Alfredo la recupera en “La última noche con mi hermano”

Tres parejas de hermanos se enfrentan a la muerte de Nagore y el duelo trastoca las relaciones anteriores, en búsqueda de otro futuro. Los actores que las interpretan son:
Nuria Mencía (Nagore Oyarbide Sola), Jesús Noguero (Alberto Oyarbide Sola), Elisabet Gelabert (Ainhoa Iturbe Sáez y Rosa La Curandera), Cristóbal Suárez (Claudio Iturbe Sáez), Ariadna Llobet (Nahia Oyarbide Montero y Vecina), Biel Montoro (Oier Miró Iturbe).

Nagore y Alberto son los dos hermanos Oyarbide Sola, que juntos se enfrentan ante la muerte.

NURIA MENCÍA, Nagore Oyarbide Sola
DE LA FRATERNIDAD DE SANGRE
A LA FRATERNIDAD COLECTIVA
Nuria Mencía interpreta a Nagore, una que tiene cáncer, y es la candidata para ser asumida por la muerte, así como, a nivel teatral, es el desencadenante del duelo.
Soy una mujer que tengo la suerte de tener un hermano muy bonito, Alberto, y con quien tengo una relación muy buena desde siempre. Voy a morir, pero tengo la suerte contradictoria de tener el amor que me acompaña hasta que me muero. Eso es muy importante para Nagore, la cual es una mujer muy vitalista, que tiene esperanza hasta el último momento y agradece, cada día, tener una relación muy buena con su familia. Nagore es consciente de que se tiene que ir, pero intenta dejar vida y alegría hasta que se va.  Así como los muertos nos son todos iguales, como los humanos que no somos todos iguales, ni los enfermos, creo que Nagore intenta quitar peso a los demás, e intentar hacer unos buenos días antes de irse. Ella no piensa que se va a ir y, con ellos, lucha con esperanza. Intenta dar ligereza a un momento tan difícil.Lo más especial de la obra es la conjunción del amor con la fraternidad, no solo de sangre, sino la fraternidad mundial, colectiva, que sepamos lo que es más importante para que en los momentos malos y los momentos buenos, solos no podemos hacer las cosas. Lo intentamos y tenemos que tener mucha consciencia de que los duelos y los momentos difíciles con amor y unión fraternal son mucho más llevaderos. 
El proceso de trabajo Nuria Mencía declara que no ha sido difícil, gracias atener unos compañeros de viaje como los que me ha tocado en este espectáculo. Lo más difícil en el teatro y en la vida es creer en lo que uno está haciendo, no dudar y cuando te encuentras seguro con lo que está haciendo y contando, trabajándolo en equipo es el reto de cada día.

NURIA MENCÍA / JESÚS NOGUEERO
FOTOS: BÁBARA SÁNCHEZ PALMERO

JESÚS NOGUERO, Alberto Oyarbide Sola
UN CANTO A LA COMUNIDAD,
AL SENTIDO PROFUNDO DE FAMILIA
Jesús Noguero ese ese hermano que aparece en el título “La última noche con mi hermano”
Es el hermano que me encantaría ser algún día, porque da testimonio con su viaje de una hermandad en el sentido más puro del concepto de hermano. Se incluye que han estado muy unidos desde pequeños, y ese amor incondicional está muy presente en el vínculo. De esa manera se pone en valor justo ese tipo de amor.  Alberto intenta aliviar la dificultad para aceptar el viaje previo a la muerte. Ese es el viaje que hace mi personaje, aceptar lo que está ocurriendo. Es algo que le cuesta bastante, y, casi, hasta el último momento no consigue aflojar, pero igualmente, tengo la sensación de que es un aprendizaje de vida y creo que, con todo, puede experimentar un momento de encuentro transcendental. La función es un canto a la comunidad, al sentido profundo de familia, no a ese sentido de red humana. Teniendo en cuenta de lo que estamos percibiendo todo el rato, es una notica muy necesaria, es decir es necesario estar en el mundo de esa forma, porque si no nada tiene mucho sentido.
Respecto a la construcción del personaje, Jesús Noguero lo siente escrito como de una forma muy orgánica desde el primer momento.
Desde la primera lectura sentimos que éramos esa familia. Para mí los desafíos de este proyecto es tratar de quitarme de en medio lo más posible en el sentido de no tratar de subrayar, de opinar demasiado, sino ser lo “más canal posible” porque funcionan los vínculos, nuestra amistad, funciona lo humano del equipo. Los actores tenemos que atender a este texto y sus circunstancias, y ser lo más transparentes posibles, que no es nada fácil, porque uno siempre quiere estar ahí dando su opinión.

ELISABET GELABERT, Ainhoa Iturbe Sáez y Rosa La Curandera
ESTE ESPECTÁCULO ESTÁ LLENO DE ESPERANZA,
DE MUCHA VIDA, MUCHA ALEGRÍA Y MUCHA ENERGÍA
Ainoha y Claudio son dos hermanos que llevan 5 años sin verse, y sin hablar. Al principio de la función hay algo misterioso sobre este silencio que tenemos. No se sabe por qué.
Yo siempre aparezco como la que intenta acercarse y él, según mi versión es el que no quiere tener relación. Llega un momento en que tenemos un encuentro y saltan un montón de cosas. Los dos somos vascos. Guipuzcoanos, y también hablamos de problemas que han vivido familias de nuestra generación a nivel político y personal. Esa mezcla de lo político y la sangre, puede ser una bomba y destrozar vidas. También soy una mujer profesional, tengo un hijo que yo parí y una hija que es de mi pareja. Tenemos una familia muy bonita, que yo he creado con mucho esfuerzo, con mucho amor y estoy orgullosa del trabajo que he hecho para sacarla adelante. En el camino he echado mucho de menos a Claudio. Para mí es muy humana la contracción de querer sacar adelante una familia con mucho amor, mucho esfuerzo, mucha dedicación y, por otro lado, no tener capacidad para reparar el otro lado de mi familia, mi propio hermano. Toda la paciencia que pones en un sitio, eres incapaz de ponerlo en otro. Es complejo y difícil, pero muy humano.
Vive el duelo e intenta surfearlo con la acción.
Por un lado, apela a la paciencia, a que, con el tiempo, las cosas se van colocando, a respirar, muy maternal, a ir con el ritmo de la vida, y, por otro lado, necesita hacer, buscar soluciones, siempre se puede hacer algo, todavía estamos vivos y podemos buscar ayuda. Tiene hijos y ellos te proyectan al futuro. Ahí hay algo de esperanza unida al crecimiento de los hijos. Está llena de amor, aunque imperfecto en el sentido de que tiene un hijo de otra relación y mi pareja tiene una hija de otra relación. Entre nosotros nos queremos muchísimo. Mi cuñada y yo somos superamigas, al contrario de lo habitual. Mi hermano hace un esfuerzo enorme por cuidar, reparar, y retomar una relación con su sobrino Oier. El amor va atravesando todo el proceso, más allá de lo que contamos y que está ligado a la vida, como es la muerte y la despedida de un ser querido. Este espectáculo está lleno de esperanza y de mucha vida, mucha alegría, mucha energía        

ELISA GELABERT / CRISTÓBAL SUÁREZ
FOTOS: BÁRBARA SNACHEZ PALOMERO

CRISTOBAL SUÁREZ, Claudio Oyarbe
LA MUERTE ESTÁ DETRÁS Y HACE
QUE QUIERAS VIVIR MÁS Y MEJOR
Cristóbal Suárez interpreta a Claudio, que es médico oncólogo y la relación con su hermana Ainhoa es muy distante. Es un sanador, una persona muy cerca de la muerte, pero tiene una herida muy grande, y, paradójicamente, no sabe cómo sanar. La muerte de Nagore remueve las relaciones entre ambos hermanos.
Me parece muy interesante esa contradicción que tiene Claudio, de que toda la distancia que pone con su hermana es poco proporcional al amor que siente y la necesidad de volver a estar juntos. Para un actor, esta contradicción es muy jugosa a la hora de interpretar. Nos toca interpretar a los hermanos peor avenidos, dentro de estas tres parejas de hermanos, pero esa distancia es directamente proporcional a la necesidad de estar juntos. Ainhoa lo dice, “volvamos a estar juntos como cuando éramos pequeños”. El que Claudio sea un doctor y esté muy cerca de la muerte, hace que ponga mucha una distancia. En esta obra hablamos de que la muerte también tiene que ver con la distancia, con la separación, con el odio, con la poca cercanía, con la falta de empatía, y entonces Claudio tiene muy controlada la muerte y por eso es incapaz de sentir la vida y por eso siente la necesidad de alejarse.
El espectáculo parece que está hablando de la muerte, pero como si fuera muerte y vida dos caras de una misma realidad, y tienen que ver con las cosas que nos unen, que nos acercan.
La gente va a salir con muchas ganas de coger el teléfono y de estar con la familia. A mí me está pasando. La gente va a salir transformada. Aunque hable de muerte es una función muy sanadora de vida. Alfredo Sanzol decía en una nota que nos dio, una cosa muy hermosa, para que trabajáramos sobre ella, “Todo lo que estamos haciendo es contra la muerte, es una carrera. La muerte está detrás y hace que quieras vivir más y mejor”. La gente va salir con ganas de vivir. 

Nahia y Oier son dos hermanastros, cuya unión parte del amor mutuo que se tienen como hermanos.

ARIADNA LLOBET, Nahia Oyarbide Montero y Vecina
TRABAJAR DESDE EL CORAZÓN
Nahia y Oier no son hermanos de sangre, pero hay mucho amor entre ellos, aunque también un poco de pique. Discutimos un poco como hermanos. Nahia ve que su hermano, a quien quiere muchísimo, está yendo por un camino que no desea, porque ella tiene una ideología más de izquierdas. Vive una lucha entre dejarle que él descubra su camino y no querer imponerle nada, pero quiere acompañarle bien. Por encima de todo eso hay mucho amor, aunque no lo manifiestan externamente, por carácter. Aunque no sean hermanos de sangre, son hermanos y se tiene en cuenta. Son familia.
Entre los diversos temas que Alfredo Sanzol toca en la obra, para Ariadna, es la convivencia entre la vida y la muerte está presente en toda la obra.
Nahia no es una persona que huya de las cosas, porque está muy presente en la enfermedad de su tía, pero tiene miedo de perder ese hogar que encuentra en su tía, y ahora intuye que puede ser que desaparezca.  Eso es difícil de gestionar, pero su tía le pone enfrente la realidad y acepta el camino de la sinceridad, por tanto “vayamos para adelante y estoy aquí contigo.” Esa convivencia entre la vida y la muerte, para mí, ha sido muy difícil, pero muy bonito a la vez, pues están vivas todo el rato las dos caras de la moneda. Es crudo, pero es así. Hay algo muy bonito en Nahia, el vivir en presente la muerte de su tía. Eso es muy importante, porque, a veces, no podemos acompañar como nos gustaría, unos procesos de muerte de nuestros seres queridos, lo cual es muy importante para luego entender que ya no está o sigue estando de otra forma. Nahia acepta todo eso durante la obra, con una presencia muy importante con su tía. Eso es muy importante para poder vivir la muerte, para poder despedirnos de quien se va, y eso le ayuda a entender cómo va a ser su vida sin ese hogar tan bonito que le generaba Nagore.
Ariadna pone de relieve que en esa familia hay un corazón que lo dirige todo.
Todo está hecho desde el corazón y eso ha contagiado a todos los departamentos de la creación de este montaje. Todos hemos entendido lo que propusoAlfredo, hacer la obra desde el corazón y se ha trabajado desde ese lugar tan bonito. Eso lo nota el espectador cuando lo ve. Por otro aldo, el texto está tan bien escrito que, al final, es un pretexto para hablar de otras cosas, y las palabras que decimos son una excusa para contar cosas que pasan, mientras hablamos de otras cosas.

ARIADNA LLOBET / BIEL MONTOR
FOTOS: BÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO

BIEL MONTORO, Oier Miró Iturbe.
ESE DOLOR PUEDE SOSTENERSE
GRACIAS AL AMOR DE LA FAMILIA
Oier mantiene con Nahia un amor profundo de hermanos, a pesar de no estar unidos por lazos de sangre. Hay pequeñas cositas en las que sí manifiestan ese amor. Cuando hay que tomar una decisión se tienen muy en cuenta ese amor. Ahí se ve que el amor es algo inapelable entre los dos. Ambos tienen veintitantos años, pero Nahia es la hermana mayor, lo cual marca un poco la relación en cuanto que ejerce como protectora.
Entre los dos hermanastros, sí hay una confrontación ideológica, son puntos distintos. Oier está terminando de descubrir su identidad y su posición a nivel político e ideológico, y se siente un poco incómodo en el círculo de su familia. Entonces ve en su tío Claudio algo que le atrae un poco más, pero se está escorando hacia el lado conservador, porque las respuestas que le dan sus adultos no acaban de convencerle. Se siente un poco incómodo con algunos discursos de izquierdas. Está tanteando y tonteando con esta parte más de derechas. Esto choca con la ideología de Nahia.
Al situar a Oier entre la izquierda y la derecha, Biel no encontró fácil la construcción del personaje pues
He tratado de buscar dónde se fundamenta ese lado conservador, para no construirlo desde un sitio reaccionario, o de una forma simplista, sino que en el seno de una familia que le ha querido mucho y le ha transmitido mucho amor, la incógnita es por qué dentro de él ha nacido esta seducción por esa otra ideología y qué le molesta de los discursos izquierdistas y qué le genera más atracción de los discursos de la derecha. He tratado de no construir un personaje que se vea como el “otro, la alteridad”, sino que se vea como alguien de nosotros que podría compartir esa ideología. 
Ante la muerte de Nagore, Oier vive el duelo a través de la compañía de su familia.
En las primeras fases del duelo se pone en modo logístico, e intenta tapara el dolor con pragmatismo, y no llega a las fases de aceptación o de ira, sino que se queda más en el “shock”, en la negación y es más a través de su entorno va filtrando el duelo. Esto se debe a que el texto está escrito desde la huida de las cosas evidentes, de la causa-efecto fáciles, y porque el duelo está acompañado de otros temas como es la vida en derredor de lo que es una pérdida, de una despedida, pero hay un mensaje vitalista de que la vida sigue y el amor está por encima de todo ese dolor que puede sostenerse gracias al amor de la familia.

JESÚS NOGUERO / NURIA MENCÍA
FOTO: BÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO

La última noche con mi hermano es un proyecto que ha nacido del deseo de trabajar de nuevo junto a Nuria Mencía y de la necesidad de tratar duelos que marcan nuestras biografías. (Alfredo Sanzol)

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SANDE

Teatro María Guerrero (CDN)
Director: Alfredo Sanzol
C/ Tamayo y Baus, 4
28004 – Madrid
Tf.:91 310 29 49 

Metro: L.2 y L.5 (Colón, Banco de España, Chueca).
Bus: 5,14,27,37,45,52,150
RENFE: Recoletos
Parking: Marqués de la Ensenada, Pz de Colón, Pza del Rey.