
FOTO: CARTELES, BÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO
Texto y dirección: ALFREDO SANZOL
Música: FERNANDO VELÁZQUEZ
Intérpretes: ELISABET GELABERT / ARIADNA LLOBET / NURIA MENCÍA / BIEL MONTORO / JESÚS NOGUERO / CRISTÓBAL SUÁREZ
en el
TEATRO MARÍA GUERRERO (SALA GRANDE)
de
MADRID
Del 13 de febrero al 5 de abril de 2026
– Alfredo Sanzol estrena “La última noche con mi hermano”, una reflexión íntima sobre la fraternidad y el duelo desde la ternura, a partir de la historia de tres parejas de hermanos y sus formas de comprender la fraternidad y el amor.
– Elisabet Gelabert, Ariadna Llobet, Nuria Mencía, Biel Montoro, Jesús Noguero y Cristóbal Suárez, dan vida a las tres parejas de hermanos, bajo la dirección de Alfredo Sanzol.
– La obra surgió ante la muerte del hermano de una amiga de Alfredo Sanzol, la cual le contó que había pasado la última noche acompañando a su hermano y eso le cambió totalmente su manera de ver la vida y la muerte.
– Sanzol la ha definido como “una pieza sobre la despedida”, donde el humor nace la naturalidad y de vivencias reales

FOTO: BÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO
Durante una cena con su familia, Nagore revela que está enferma de cáncer. Sentados a la mesa, su hermano, su cuñada y sus sobrinos sienten cómo se resquebraja uno de los pilares fundamentales de su vida. Su hermano Alberto, no acepta la enfermedad de su hermana y tendrá que aprender a aceptar su muerte. Alberto y Ainhoa tienen dos hijos de matrimonios anteriores, Nahia y Oier. Ainhoa tiene un hermano, Claudio, que es médico, y con el que no se habla desde hace mucho tiempo, y supervisará la evolución de Nagore. Esta es una familia de tres parejas de hermanos con vivencias muy diferentes sobre la hermandad. Una familia en la que Nagore, la mujer que vive sola, es un eje esencial.
ALFREDO SANZOL, dramaturgo y director
“La última noche con mi hermano” no dejade ser un título un tanto curioso, no obstante, fue la primera pieza del “puzzle” de una obra sobre la vida y la muerte. Alfredo Sanzol, su autor, precisa
En diciembre de 2025, falleció el hermano de una amiga. La llamé por teléfono y cuando la saludo me dice: “Quería hablar contigo”. “¿Qué pasa?”. “La última noche con mi hermano fue muy surrealista. Me ha transformado la manera de ver la vida, ha sido muy reveladora”. Comenzó a contarme cómo fue esa última noche, y hablando con ella, me vino a la cabeza este título “La última noche con mi hermano”. Se lo dije a ella y le gustó la idea de hacer una obra sobre el duelo entre hermanos. También es un proyecto que ha nacido del deseo de trabajar de nuevo junto a Nuria Mencía, que interpreta a Nagore, y de la necesidad de tratar duelos que marcan nuestras biografías.

FOTO: BÁBARA SÁNCHEZ PALOMERO
A partir de ahí comenzó un proceso de investigación y lo primero con lo que Alfredo se topó fue
que, quizás, es uno de los duelos que socialmente está menos cuidado o menos acompañado. Eso me llamó atención y vi que había un tema del que hablar. Se trataba de contar una historia sobre fraternidad. No sé si hay muchas historias de duelos, o no en el mundo de la ficción, pero en mi caso la razón de investigar por qué pasa esto en la realidad, las respuestas que se dan son de todo tipo. Hay hermanos que forman, casi, parte de un mismo cuerpo y hay otros hermanos que viven con una distancia grandísima. Hasta ahora lo normal es que hubiera muchos hermanos dentro de una misma familia. Ahora somos muchísimos los que somos solo dos hermanos, y hay muchísimo hijo único. Antes era tres o cuatro, y la pérdida de uno era como un “quedan más”. Al quedar un acompañamiento, se le daba menos importancia.
EL DUELO DE TRES PAREJAS DE HERMANOS,
Y UN NUEVO CONCEPTO DE FAMILIA
De todas estas formas de núcleo familiar, Alfredo ha creado una estructura en que hay tres parejas de hermanos.
Está el duelo por la pérdida de Nagore, pero también está la imposibilidad de Ainoha y Claudio de encontrarse como hermanos, que es otro de los duelos. Por otro lado, Nahia y Oier son la pareja que realmente cuaja, a pesar de ser hermanastros. En ellos se reflejan, hoy en día, muchas familias que no tienen lazos de sangre. Es un tema que, también, quería tratar. Dentro de todos ellos me importaba el personaje de Alberto en cómo hace el viaje de aceptación en la pérdida de su hermana.
Otro aspecto que surge, una vez fallecido uno de los miembros de la familia, es ver cómo se estructura de nuevo la familia.
La nueva estructuración comienza con la enfermedad y con la aceptación de que Nagore va a morir. En las conversaciones que tuve con quienes habían perdido un hermano o una hermana, salió como tema importante el tema de la esperanza y cómo va variando, en función de las limitaciones que va imponiendo la enfermedad, y cómo “las esperanza es lo último que se pierde”, porque una vez que pierdes la esperanza se acabó. Esa esperanza se mantiene de mil maneras hasta el último segundo.

FOTO: NÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO
VIDA PÚBLICA Y VIDA PRIVADA,
DEPENDIENTES DE LA ESTRUCTURA
INDIVIDUALISTA O DE FRATERNIDAD
Una temática que abunda en muchas obras de Alfredo es cómo la vivencia de la hermandad privada afecta a la vida pública y de qué manera las relaciones de fraternidad en lo público influyen en lo privado. Aquí vuelve a tocarse el tema.
Es un tema que me interesa mucho, y es curioso que la fraternidad es uno de los principios republicanos junto a la igualdad y libertad, y dicha fraternidad, que se ha ido asociando en el tema de lo social. En nuestro estado aparece la palabra social como uno de los pilares en los que nos asentamos. Eso “social” tiene su origen en la fraternidad, en cuanto que la fragilidad del “otro” no nos es ajena. En esta sociedad, en la que se pone el acento en lo individual, y parece como si el destino de cada uno se lo creara cada uno, que es la mayor mentira en la que vivimos ahora. Es todo lo contrario, pues la base común sobre lo que construimos todo, es la idea de lo fraterno, de lo social. Dentro de las familias pasa igual. Si en esas familias se crea una estructura con el “sácate las castañas del fuego”, y si te va mal es porque te has “cavado tu propia tumba” etc, eso transciende a lo público. Al revés, si tienes una estructura social en la que preocuparse porque al otro le vaya mal, no va impedir que a ti te vaya bien, eso transciende y pasa al centro de las familias. La esencia de la obra tiene la pretensión de mostrar cómo la fraternidad dentro de la familia, es una metáfora de la vivencia de la realidad republicana, de la fraternidad dentro de las estructuras sociales.

FOTO: BÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO
EL FANTASMA DE “ETA” EN ESTE DUELO
El ODIO LO CONTRAPUESTO AL AMOR
Ainhoa y Claudio son dos hermanos distanciados que tienen que encontrase con motivo del duelo, por lo cual se plantea también el conflicto de dos modos de pensar.
De hecho, los dos hermanos dicen “¿Qué es lo que pasa? ¿no vamos a poder ser hermanos por culpa de ETA? Se han perdonado entre ellos y ¿no vamos a poder perdonarnos nosotros?” Esto tiene que ver por una cuestión muy generacional por mi parte, y muy local. El ser de Pamplona, haber vivido los setenta, ochenta, noventa, eso ha condicionado toda nuestra vida. En el 1982, yo tenía 10 años. Todos esos años fracturaron una sociedad que ya venía fracturada porque era una especie de continuo de la guerra civil que se mantiene durante la dictadura, la cual plantea una falsa solución, llena de grietas, violencia…, y esa violencia se sigue manteniendo, y es una herida presente en la sociedad y en muchas familias. Es un tema sobre el que hay que seguir hablando, y se hablará durante generaciones. Son cuestiones que no se cierran de golpe. Crear puntos finales es totalmente falso. La manera en que se trata el conocimiento de la realidad esencial, y siempre recordar, investigar, hablar, saber cómo se ha llegado a ciertas situaciones, es esencial. En la obra se advierte que hay que tener mucho cuidado con una palabra: Odio, pues lo rompe todo.

FOTOS: BÁBARA SÁNCHEZ PALMERO
EL TEATRO, EL MEDIO DE RESUCITAR
A LOS HÉROES QUE NOS HAN DEJADO
La esencia del teatro es resucitar a los héroes y por tantos su acciones y virtudes. Por tanto, el actor es la encarnación de ese héroe que vivió. Esta tradición del teatro y del actor Alfredo la recupera en “La última noche con mi hermano”
Hay una persona que ha muerto, que es la que lleva la voz del narrador, la que cumple una función. Soy de los que creen que las personas que han fallecido, siguen y les pido ayuda. Hablo con los seres queridos que han fallecido, recuerdo consejos, conversaciones, me gusta soñar con ellos… Esos seres están a través de mis personajes. Aquí este tema no está ausente.
LAS PAREJAS DE HERMANOS
Tres parejas de hermanos se enfrentan a la muerte de Nagore y el duelo trastoca las relaciones anteriores, en búsqueda de otro futuro. Los actores que las interpretan son:
Nuria Mencía (Nagore Oyarbide Sola), Jesús Noguero (Alberto Oyarbide Sola), Elisabet Gelabert (Ainhoa Iturbe Sáez y Rosa La Curandera), Cristóbal Suárez (Claudio Iturbe Sáez), Ariadna Llobet (Nahia Oyarbide Montero y Vecina), Biel Montoro (Oier Miró Iturbe).
NURIA MENCIA, Nagore /JESÚS NOGUERO, Alberto
Nagore y Alberto son los dos hermanos Oyarbide Sola, que juntos se enfrentan ante la muerte.
NURIA MENCÍA, Nagore Oyarbide Sola
DE LA FRATERNIDAD DE SANGRE
A LA FRATERNIDAD COLECTIVA
Nuria Mencía interpreta a Nagore, una que tiene cáncer, y es la candidata para ser asumida por la muerte, así como, a nivel teatral, es el desencadenante del duelo.
Soy una mujer que tengo la suerte de tener un hermano muy bonito, Alberto, y con quien tengo una relación muy buena desde siempre. Voy a morir, pero tengo la suerte contradictoria de tener el amor que me acompaña hasta que me muero. Eso es muy importante para Nagore, la cual es una mujer muy vitalista, que tiene esperanza hasta el último momento y agradece, cada día, tener una relación muy buena con su familia. Nagore es consciente de que se tiene que ir, pero intenta dejar vida y alegría hasta que se va. Así como los muertos nos son todos iguales, como los humanos que no somos todos iguales, ni los enfermos, creo que Nagore intenta quitar peso a los demás, e intentar hacer unos buenos días antes de irse. Ella no piensa que se va a ir y, con ellos, lucha con esperanza. Intenta dar ligereza a un momento tan difícil.Lo más especial de la obra es la conjunción del amor con la fraternidad, no solo de sangre, sino la fraternidad mundial, colectiva, que sepamos lo que es más importante para que en los momentos malos y los momentos buenos, solos no podemos hacer las cosas. Lo intentamos y tenemos que tener mucha consciencia de que los duelos y los momentos difíciles con amor y unión fraternal son mucho más llevaderos.
El proceso de trabajo Nuria Mencía declara que no ha sido difícil, gracias atener unos compañeros de viaje como los que me ha tocado en este espectáculo. Lo más difícil en el teatro y en la vida es creer en lo que uno está haciendo, no dudar y cuando te encuentras seguro con lo que está haciendo y contando, trabajándolo en equipo es el reto de cada día.

FOTOS: BÁBARA SÁNCHEZ PALMERO
JESÚS NOGUERO, Alberto Oyarbide Sola
UN CANTO A LA COMUNIDAD,
AL SENTIDO PROFUNDO DE FAMILIA
Jesús Noguero ese ese hermano que aparece en el título “La última noche con mi hermano”
Es el hermano que me encantaría ser algún día, porque da testimonio con su viaje de una hermandad en el sentido más puro del concepto de hermano. Se incluye que han estado muy unidos desde pequeños, y ese amor incondicional está muy presente en el vínculo. De esa manera se pone en valor justo ese tipo de amor. Alberto intenta aliviar la dificultad para aceptar el viaje previo a la muerte. Ese es el viaje que hace mi personaje, aceptar lo que está ocurriendo. Es algo que le cuesta bastante, y, casi, hasta el último momento no consigue aflojar, pero igualmente, tengo la sensación de que es un aprendizaje de vida y creo que, con todo, puede experimentar un momento de encuentro transcendental. La función es un canto a la comunidad, al sentido profundo de familia, no a ese sentido de red humana. Teniendo en cuenta de lo que estamos percibiendo todo el rato, es una notica muy necesaria, es decir es necesario estar en el mundo de esa forma, porque si no nada tiene mucho sentido.
Respecto a la construcción del personaje, Jesús Noguero lo siente escrito como de una forma muy orgánica desde el primer momento.
Desde la primera lectura sentimos que éramos esa familia. Para mí los desafíos de este proyecto es tratar de quitarme de en medio lo más posible en el sentido de no tratar de subrayar, de opinar demasiado, sino ser lo “más canal posible” porque funcionan los vínculos, nuestra amistad, funciona lo humano del equipo. Los actores tenemos que atender a este texto y sus circunstancias, y ser lo más transparentes posibles, que no es nada fácil, porque uno siempre quiere estar ahí dando su opinión.
ELISABET GELABERT, Ainoha/ CRISTÓBAL SUÁREZ, Claudio
ELISABET GELABERT, Ainhoa Iturbe Sáez y Rosa La Curandera
ESTE ESPECTÁCULO ESTÁ LLENO DE ESPERANZA,
DE MUCHA VIDA, MUCHA ALEGRÍA Y MUCHA ENERGÍA
Ainoha y Claudio son dos hermanos que llevan 5 años sin verse, y sin hablar. Al principio de la función hay algo misterioso sobre este silencio que tenemos. No se sabe por qué.
Yo siempre aparezco como la que intenta acercarse y él, según mi versión es el que no quiere tener relación. Llega un momento en que tenemos un encuentro y saltan un montón de cosas. Los dos somos vascos. Guipuzcoanos, y también hablamos de problemas que han vivido familias de nuestra generación a nivel político y personal. Esa mezcla de lo político y la sangre, puede ser una bomba y destrozar vidas. También soy una mujer profesional, tengo un hijo que yo parí y una hija que es de mi pareja. Tenemos una familia muy bonita, que yo he creado con mucho esfuerzo, con mucho amor y estoy orgullosa del trabajo que he hecho para sacarla adelante. En el camino he echado mucho de menos a Claudio. Para mí es muy humana la contracción de querer sacar adelante una familia con mucho amor, mucho esfuerzo, mucha dedicación y, por otro lado, no tener capacidad para reparar el otro lado de mi familia, mi propio hermano. Toda la paciencia que pones en un sitio, eres incapaz de ponerlo en otro. Es complejo y difícil, pero muy humano.
Vive el duelo e intenta surfearlo con la acción.
Por un lado, apela a la paciencia, a que, con el tiempo, las cosas se van colocando, a respirar, muy maternal, a ir con el ritmo de la vida, y, por otro lado, necesita hacer, buscar soluciones, siempre se puede hacer algo, todavía estamos vivos y podemos buscar ayuda. Tiene hijos y ellos te proyectan al futuro. Ahí hay algo de esperanza unida al crecimiento de los hijos. Está llena de amor, aunque imperfecto en el sentido de que tiene un hijo de otra relación y mi pareja tiene una hija de otra relación. Entre nosotros nos queremos muchísimo. Mi cuñada y yo somos superamigas, al contrario de lo habitual. Mi hermano hace un esfuerzo enorme por cuidar, reparar, y retomar una relación con su sobrino Oier. El amor va atravesando todo el proceso, más allá de lo que contamos y que está ligado a la vida, como es la muerte y la despedida de un ser querido. Este espectáculo está lleno de esperanza y de mucha vida, mucha alegría, mucha energía

FOTOS: BÁRBARA SNACHEZ PALOMERO
CRISTOBAL SUÁREZ, Claudio Oyarbe
LA MUERTE ESTÁ DETRÁS Y HACE
QUE QUIERAS VIVIR MÁS Y MEJOR
Cristóbal Suárez interpreta a Claudio, que es médico oncólogo y la relación con su hermana Ainhoa es muy distante. Es un sanador, una persona muy cerca de la muerte, pero tiene una herida muy grande, y, paradójicamente, no sabe cómo sanar. La muerte de Nagore remueve las relaciones entre ambos hermanos.
Me parece muy interesante esa contradicción que tiene Claudio, de que toda la distancia que pone con su hermana es poco proporcional al amor que siente y la necesidad de volver a estar juntos. Para un actor, esta contradicción es muy jugosa a la hora de interpretar. Nos toca interpretar a los hermanos peor avenidos, dentro de estas tres parejas de hermanos, pero esa distancia es directamente proporcional a la necesidad de estar juntos. Ainhoa lo dice, “volvamos a estar juntos como cuando éramos pequeños”. El que Claudio sea un doctor y esté muy cerca de la muerte, hace que ponga mucha una distancia. En esta obra hablamos de que la muerte también tiene que ver con la distancia, con la separación, con el odio, con la poca cercanía, con la falta de empatía, y entonces Claudio tiene muy controlada la muerte y por eso es incapaz de sentir la vida y por eso siente la necesidad de alejarse.
El espectáculo parece que está hablando de la muerte, pero como si fuera muerte y vida dos caras de una misma realidad, y tienen que ver con las cosas que nos unen, que nos acercan.
La gente va a salir con muchas ganas de coger el teléfono y de estar con la familia. A mí me está pasando. La gente va a salir transformada. Aunque hable de muerte es una función muy sanadora de vida. Alfredo Sanzol decía en una nota que nos dio, una cosa muy hermosa, para que trabajáramos sobre ella, “Todo lo que estamos haciendo es contra la muerte, es una carrera. La muerte está detrás y hace que quieras vivir más y mejor”. La gente va salir con ganas de vivir.
ARIADNA LLOBET, Nahia / BIEL MONTORO, Oier
Nahia y Oier son dos hermanastros, cuya unión parte del amor mutuo que se tienen como hermanos.
ARIADNA LLOBET, Nahia Oyarbide Montero y Vecina
TRABAJAR DESDE EL CORAZÓN
Nahia y Oier no son hermanos de sangre, pero hay mucho amor entre ellos, aunque también un poco de pique. Discutimos un poco como hermanos. Nahia ve que su hermano, a quien quiere muchísimo, está yendo por un camino que no desea, porque ella tiene una ideología más de izquierdas. Vive una lucha entre dejarle que él descubra su camino y no querer imponerle nada, pero quiere acompañarle bien. Por encima de todo eso hay mucho amor, aunque no lo manifiestan externamente, por carácter. Aunque no sean hermanos de sangre, son hermanos y se tiene en cuenta. Son familia.
Entre los diversos temas que Alfredo Sanzol toca en la obra, para Ariadna, es la convivencia entre la vida y la muerte está presente en toda la obra.
Nahia no es una persona que huya de las cosas, porque está muy presente en la enfermedad de su tía, pero tiene miedo de perder ese hogar que encuentra en su tía, y ahora intuye que puede ser que desaparezca. Eso es difícil de gestionar, pero su tía le pone enfrente la realidad y acepta el camino de la sinceridad, por tanto “vayamos para adelante y estoy aquí contigo.” Esa convivencia entre la vida y la muerte, para mí, ha sido muy difícil, pero muy bonito a la vez, pues están vivas todo el rato las dos caras de la moneda. Es crudo, pero es así. Hay algo muy bonito en Nahia, el vivir en presente la muerte de su tía. Eso es muy importante, porque, a veces, no podemos acompañar como nos gustaría, unos procesos de muerte de nuestros seres queridos, lo cual es muy importante para luego entender que ya no está o sigue estando de otra forma. Nahia acepta todo eso durante la obra, con una presencia muy importante con su tía. Eso es muy importante para poder vivir la muerte, para poder despedirnos de quien se va, y eso le ayuda a entender cómo va a ser su vida sin ese hogar tan bonito que le generaba Nagore.
Ariadna pone de relieve que en esa familia hay un corazón que lo dirige todo.
Todo está hecho desde el corazón y eso ha contagiado a todos los departamentos de la creación de este montaje. Todos hemos entendido lo que propusoAlfredo, hacer la obra desde el corazón y se ha trabajado desde ese lugar tan bonito. Eso lo nota el espectador cuando lo ve. Por otro aldo, el texto está tan bien escrito que, al final, es un pretexto para hablar de otras cosas, y las palabras que decimos son una excusa para contar cosas que pasan, mientras hablamos de otras cosas.

FOTOS: BÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO
BIEL MONTORO, Oier Miró Iturbe.
ESE DOLOR PUEDE SOSTENERSE
GRACIAS AL AMOR DE LA FAMILIA
Oier mantiene con Nahia un amor profundo de hermanos, a pesar de no estar unidos por lazos de sangre. Hay pequeñas cositas en las que sí manifiestan ese amor. Cuando hay que tomar una decisión se tienen muy en cuenta ese amor. Ahí se ve que el amor es algo inapelable entre los dos. Ambos tienen veintitantos años, pero Nahia es la hermana mayor, lo cual marca un poco la relación en cuanto que ejerce como protectora.
Entre los dos hermanastros, sí hay una confrontación ideológica, son puntos distintos. Oier está terminando de descubrir su identidad y su posición a nivel político e ideológico, y se siente un poco incómodo en el círculo de su familia. Entonces ve en su tío Claudio algo que le atrae un poco más, pero se está escorando hacia el lado conservador, porque las respuestas que le dan sus adultos no acaban de convencerle. Se siente un poco incómodo con algunos discursos de izquierdas. Está tanteando y tonteando con esta parte más de derechas. Esto choca con la ideología de Nahia.
Al situar a Oier entre la izquierda y la derecha, Biel no encontró fácil la construcción del personaje pues
He tratado de buscar dónde se fundamenta ese lado conservador, para no construirlo desde un sitio reaccionario, o de una forma simplista, sino que en el seno de una familia que le ha querido mucho y le ha transmitido mucho amor, la incógnita es por qué dentro de él ha nacido esta seducción por esa otra ideología y qué le molesta de los discursos izquierdistas y qué le genera más atracción de los discursos de la derecha. He tratado de no construir un personaje que se vea como el “otro, la alteridad”, sino que se vea como alguien de nosotros que podría compartir esa ideología.
Ante la muerte de Nagore, Oier vive el duelo a través de la compañía de su familia.
En las primeras fases del duelo se pone en modo logístico, e intenta tapara el dolor con pragmatismo, y no llega a las fases de aceptación o de ira, sino que se queda más en el “shock”, en la negación y es más a través de su entorno va filtrando el duelo. Esto se debe a que el texto está escrito desde la huida de las cosas evidentes, de la causa-efecto fáciles, y porque el duelo está acompañado de otros temas como es la vida en derredor de lo que es una pérdida, de una despedida, pero hay un mensaje vitalista de que la vida sigue y el amor está por encima de todo ese dolor que puede sostenerse gracias al amor de la familia.

FOTO: BÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO
“La última noche con mi hermano” es un proyecto que ha nacido del deseo de trabajar de nuevo junto a Nuria Mencía y de la necesidad de tratar duelos que marcan nuestras biografías. (Alfredo Sanzol)
FUNCIÓN
De martes a domingo: 20:00 H.
Encuentro con el equipo artístico
Jueves 26 de febrero de 2026
Funciones accesibles: 5 y 6 de marzo de 2026 SUB+AD+AA
Función matinal
24 de marzo de 2026: 12:00 H.
PRECIO
De 25 € a 12 €
Descuentos
Día del espectador: 50 % (miércoles del año).
Mayores de 65 años, Familia numerosa, Familia monoparental, Jóvenes menores de 30, Demandantes de empleo, discapacidad igual o superior a 33 %, Profesionales de las Artes Escénicas, Profesionales del Dramático,
50 % (excepto miércoles)
Bono cultural joven
Último minuto, (menores de 30 años): 5 €
Promo INAEM: (martes y jueves de la primera semana de exhibición) 50 %
Plus abonados INAEM: para abonados de cualquiera de las unidades del INAEM 10%
Título: La última noche con mi hermano
Texto y dirección: Alfredo Sanzol
Escenografía: Blanca Añón
Iluminación: Pedro Yagüe
Vestuario: Vanessa Actif
Música: Fernando Velázquez
Sonido: Sandra Vicente
Movimiento: Amaya Galeote
Caracterización: Chema Noci
Ayudante de dirección: Eva Carrera
Ayudante de escenografía: Lidia Gómez
Ayudante de iluminación: Paloma Cavilla
Ayudante de vestuario: Sandra Espinosa
Ayudante de sonido: Pablo de la Huerga
Diseño de cartel: Emilio Lorente
Fotografía y tráiler: Bárbara Sánchez Palomero
Realizaciones:
Escenografía: SCNIK
Utilería: Pablo Velasco
Producción: Centro Dramático Nacional y Teatre Nacional de Catalunya
AGRADECIMIENTOS: Txema y Javitxu Abaigar; Ruth y César Alonso; Ana y Esteban Barcia; Jesús Acevedo y Salva Bolta; Nacho Castro y Virginia Flores; Amaya y Alberto de Miguel; Ángel y María Ángeles Domingo; Mariano y Miguel Goikoa; Ana, Evelio y Amilio González; Javier Jaén; Andrés y Mónica Lima; Eva Morillo; Carme y Tomás Portaceli; Teresa Ramos; Santos Rejas; Javier y Chano Román y Resu y Pedro Sanzol.
Intérpretes: Elisabet Gelabert (Ainhoa Iturbe Sáez y Rosa La Curandera), Ariadna Llobet (Nahia Oyarbide Montero y Vecina), Nuria Mencía (Nagore Oyarbide Sola), Biel Montoro (Oier Miró Iturbe), Jesús Noguero (Alberto Oyarbide Sola) y Cristóbal Suárez (Claudio Iturbe Sáez)
Dirección: Alfredo Sanzol
Duración: 2 h 20 min (aprox.)
Estreno en Madrid: Teatro María Guerrero (Sala Grande), 13 – II – 2026

Teatro María Guerrero (CDN)
Director: Alfredo Sanzol
C/ Tamayo y Baus, 4
28004 – Madrid
Tf.:91 310 29 49
Metro: L.2 y L.5 (Colón, Banco de España, Chueca).
Bus: 5,14,27,37,45,52,150
RENFE: Recoletos
Parking: Marqués de la Ensenada, Pz de Colón, Pza del Rey.
