Narciso y Pierrot dialogan: el uno consumiéndose para conocerse y, por qué no, aceptarse; y el otro aislándose, construyéndose un avatar para esconder el sufrimiento que comporta no sentirse nunca en casa. Un espectáculo íntimo de ópera contemporánea en el que el espectador de hoy empatiza con dos mitos aparentemente lejanos a nuestros días y, sin embargo, tan cerca. Este año es la conmemoración del 150 aniversario del nacimiento de Arnold Schönberg (1874 -1951), y del 17 al 24 de marzo se estrena en el Teatro Real su monodrama Erwartung (La espera), junto a La voz humana de Francis Poulenc (1899- 1963). Como adelanto a ese aniversario se presenta ahora Pierrot Lunaire que es una colaboración entre el Teatro Real y el Teatro de la Abadía.Esta es la tercera colaboración, pues en 2021 se presentó Marie (CLICK) y en el 2022 Extinción (CLICK) de la Agrupación Señor Serrano a partir de dos Misas de Joan Cererols (monje del s. XVII). Pierrot Lunaire es una creación del contratenorXavier Sabata, a partir de una producción del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. La obra consta de 21 poemas del poeta simbolista belga Albert Giraud (1860 – 1929), traducidos del francés al alemán. A Pierrot Lunaire precede un prólogo recitado del propio Xavier Sabata, a partir de La metamorfosis de Ovidio. XAVIER SABATA, contratenor
Xavier Sabata, que ya vimos en La Abadía en la ópera Marie (CLICK), es el artífice de la concepción artística del montaje, además de intérprete. Pierrot Lunaire es un espectáculo al que le tiene especial cariño, del que advierte que tiene varias capas. Un primer interés por una pieza como ésta es desde el punto de vista de la interpretación. Como intérprete me interesaba tener la experiencia lo que significa el repertorio clásico de la música escénica o de la música vocal. Todavía hay gente que se refiere a Schönberg como música contemporánea, pero estamos hablando de una pieza que se escribió hace más de 100 años, por lo tanto es ya un clásico. Para mí esto fue la primera cosa que me atrajo. Hablando directamente de Pierrot Lunaire, Xavier recuerda que Pierrot es un personaje que viene de la Comedia del Arte, el Arlechino Lo que pasa es que durante toda la historia del Arte tuvo variaciones. Llegamos al romanticismo francés y hubo un actor que lo convirtió en lo que nos ha llegado: el payaso triste, el personaje que se aísla del mundo, construye un avatar y es como el alter ego del poeta, y se convierte artísticamente en el ideal de los simbolistas. Además nos aparece en la iconografía, callado, mudo, no habla, está en un rincón. Después saltó al circo. Para mí la gran pregunta a contestar era: «¿Por qué Pierrot nos aparece, desde los últimos tiempos, como un personaje callado y Schöberg lo hace hablar?»«¿Por qué le escriben un libro de 50 poemas?» donde aboca la rabia de su época, de los simbolistas. Pasa por todos los sitios; por la necesidad de apartarse de la sociedad para crear. Entonces Schönberg, para mí, nos ofrece la oportunidad de cantar recitando donde la melodía queda desdibujada, donde no hay una melodía clara, sino una sugerencia de altura de notas. Entonces somos testigos, ya no de su palabra hablada, sino de sus pensamientos. Entonces nosotros como espectadores de este ciclo de Pierrot, somos testimonios de ese mundo interior, de ese personaje que nos aparece siempre callado, y que sólo en su fluir de la conciencia podemos entender toda esta proyección hacia la luna, de rabia, de odio, de deseo, pero desde la incapacidad de vivirlo físicamente, porque se construye este avatar, este personaje que se protege, que casi vive en una dismorfia. Tal como yo lo presento es una transpersona, un personaje que no se siente persona, sino una energía. Se siente otra cosa. Esto me atraía mucho y empatizaba con la necesidad de construcción, de no conectar, como mucha gente. Es como un dolor de la sociedad. NARCISO, LA BÚSQUEDA DE LA PERFECCIÓN
A todo esto Xavier quería darle un balance, pero en una pieza que sólo dura 35 minutos urgía añadirle algo. No quería poner más música, ya que quería presentar Pierrot como la pieza entera. Entonces se me pasó por la cabeza poner texto. Quería otro clásico, y, evidentemente, La metamorfosis de Ovidio era una fuente inagotable de un material precioso y de personajes muy interesantes. Entonces llegué a Narciso, el cual desde el psicoanálisis se ha leído como personajes narcisista, que se gusta, que está como enganchado a él mismo. Entonces pensé «¿Qué pasa si buscamos un poco más?» El monólogo lo empieza Tiresias, el vidente-oráculo, y le preguntan «¿Narciso, vivirá muchos años?» Tiresias responde «Si no se llega a conocer». Esta era la pregunta. Conocemos a Narciso corriendo por un bosque buscando un ciervo, el cual en la historia de la cultura es el símbolo de la deidad, del positivo, con la capacidad de hacer desaparecer las serpientes, que es el símbolo del mal. Narciso estaba buscando algo y se encuentra un ciervo en el estanque, y ahí ve su imagen. Al verla le entra otra sed, la cual, para mí, es la necesidad de autoconocimiento, la necesidad de la perfección, ver esa perfección y querer llegar allí. Proyecta todo un ideal en lo que ve, y lo que quiere es alcanzar eso, pero cuando se da cuenta que lo que está allí es imposible de alcanzar, que es él mismo, es cuando muere y se transforma en un narciso, una flor, y entonces se habla del sufrimiento, de la imposibilidad de conocer la deidad, o de conocerse a uno mismo. Esto me llevaba a esta crisis que tenemos los artistas, sobre todo en los vocal o lo musical, en llegar a la perfección, de la imposibilidad de esta satisfacción constante que puede llegar a la muerte creativa y puede ser algo destructivo. Xavier confiesa que también empatizaba con ello. Entonces dos personajes, dos situaciones, dos energías, una con la incapacidad de llegar al fondo de la cosa, y la otra escondiéndose y sin ningún tipo de voluntad, de estar aislado de lo real, me gustaba poner una cosa detrás de otra. Este ha sido mi aspecto conceptual. JORDI FRANCÉS, director musical
Jordi Francés se encarga de la dirección musical de una orquesta de cámara formada por solistas de la Orquesta Titular del teatro Real: Pilar Constancio (Flauta/piccolo), Ildefonso Moreno (Clarinete/clarinete bajo), Sonia Klikiewicz (Violín/viola), Natalia Margulis (Violoncello), Karina Azizova(Piano). Acerca del mundo sinfónico de la época de Schönberg aclara: el mundo musical germánico tendía a maximizar los dispositivos instrumentales con elementos wagnerianos, y, de repente, Schönberg llega con un dispositivo bastante mínimo que es música de cámara pero un poquito más grande. Ya desde lo instrumental tiene un punto importante sin llegar a ser revolucionario. A lo largo del siglo XX se ha demostrado que el quinteto Pierrot se ha estandarizado como una formación. Yo mismo tengo un ensemble, cuyo origen es un quinteto Pierrot ampliado. Plantó la semilla de una nueva manera de hacer música también desde lo instrumental y no sólo desde el lenguaje musical, que también. PIERROT ABRE PUERTAS Y VENTANAS Aterrizando en Pierrot, Jordi la considera no solamente una obra maestra en muchos aspectos, sino también porque abre puertas y ventanas. Abre caminos por los que caminarán muchos creadores del siglo XX. Cuesta mucho imaginar el devenir del s. XX como fue, sin un personaje como Schönberg, aunque soy de los que piensan que si no hubiera existido él, hubiera habido otro. Es lo miso que La historia del soldado, que viene a ser el Pierrot Lunaire de Stravinski. No tiene el recitado, pero sí tiene el actor con la rítmica escrita que recuerda al Pierrot. Es una música que vive en una tremenda contradicción, lo cual me gusta mucho. Presenta dualidades, antinomias, contradicciones continuas. Una cosa puede ser esa cosa y también la contraria. Eso plantea muchísimas trampas, pues lo mismo puede decirse de muchísimas maneras diferentes. Por ejemplo decir un texto macabro de una manera muy dulce, lo cual genera diversos significados. También la propia construcción de lo que es la música, lo que es el discurso, es una música que pretende construir estructuras largas, pero a partir de células muy pequeñas. A pesar de operar con cinco instrumentos solamente tocan juntos en el último poema y de una manera muy sutil. Lo que sí, con cada instrumento consigue una gran expresión musical que combina con el texto. Eso es muy importante, pues necesita otro tipo de gestualidad. La obra son 21 poemas, pero cada uno tiene su propia estructura con sus micropartes y cada una de ellas tiene más y más, y todo está, al mismo tiempo, pensada, calculada numéricamente, pero, al mismo tiempo, con una grandísima voluntad de comunicar.
La partitura consta de tres partes, con siete poemas cada una. En la primera, Pierrot – alter ego de un artista irreverente, apasionado, alienado y despechado – está enamorado de Colombina y fascinado por su propia imagen, que se transforma, en la segunda parte – más grotesca e iconoclasta -, en una obsesión enajenante que alcanza el clímax cuando es decapitado por la luna. En la tercera parte Pierrot se va serenando con sus recuerdos, viajando al pasado mientras vuelve a casa, a su Italia natal. Aunque Schönberg bebe de la tradición dramática musical, pronto la rompe La rotura de la tonalidad que ya se vislumbra en Wagner y otros compositores, Schönberg construye su música sin centros tonales, lo que llamamos la atonalidad. En el caso de Pierrot da un poco igual. Es una escucha expresiva, donde se perciben las emociones y no tanto las melodías. Las líneas melódicas son, casi, ejemplos de fracaso. Son pequeños fracasos que construyen algo precioso. Para mí, aunque bebe del mundo germánico, hay una decisión de ruptura. PARTITURA «PARA VOZ RECITADA». Schönberg compuso Pierrot Lunaire por encargo de la actriz austríaca Albertine Zehme. Le pidió que pusiera música a un ciclo de poemas simbolistas de Albert Giraud (1860 – 1929), para piano y voz. En principio fue compuesta para una soprano, cuyo modo de cantar utilizaba un registro similar a los cantantes de cabaret. En esta ocasión es un contratenor Xavier Sabata, quien precisa: que la estrenara una actriz, no quiere decir que la compusiera para una mujer. En la partitura pone «para voz recitada«. No pone género. Simplemente la tradición ha llevado a pensar, sin cuestionarla, que esto se tenía que interpretar por una mujer, pero no hay ningún escrito que diga que lo tiene que hacer una mujer. Schönberg, él mismo, lo cantaba en su casa y se lo enseñaba a su hija. Es una cuestión de tradición, pero nada tiene que ver con algo filológico en la partitura. Entonces no es cuestión de una voz concreta. Lo pueden hacer todos los cantantes, ya que tienen mucho margen en cuanto a la interpretación. ESPECTÁCULO CONCEBIDO ENTRE En cuanto al espectáculo en sí, Xavier aclara: está concebido como si fuera concebido entre lo instalativo y lo performático. Pierrot y Narciso, son dos personajes que necesitan ser mirados todo el rato. Están en el centro, y necesitan la atención. Pierrot va de blanco. Se quiere esconder dentro de su avatar, pero su avatar es muy presente. Hablando con María(Movimiento) y con Cube (Espacio escénico e iluminación) en seguida dijeron tienes que estar en el centro y en un espacio donde casi todo el mundo esté obligado a mirarte. Entonces vino este concepto casi instalativo. Es muy limpio a nivel físico y estético, con una iluminación muy simple, pero muy pensada. Juego con elementos muy pequeños para que estos poemas puedan aparecer de la forma más transparente posible. Yo me he inspirado en ese concepto que he citado de «transpersonas», y me transformo físicamente, con maquillaje corporal, con lentillas de color…para poder entrar en Pierrot. Todo se realiza en escena, casi como si fuera una performance» artística. Es un espectáculo que podría representarse en un museo. ME ATRAEN ESAS MÚSICAS QUE TIENEN
Ante un optimismo interpretativo para cualquiera, Xavier advierte: No es una música fácil. Forma parte de mi trabajo la disciplina. Siempre me ha interesado mucho la música que tiene un origen textual, porque yo vengo del mundo del teatro y he acabado siendo cantante de ópera, por casualidad, de lo cual estoy muy contento. Lo que me atrae son esas músicas que tienen una conexión muy fuerte con el texto, donde el músico ha sabido tirarse de cabeza en esos poemas y entonces el texto me lo acaba de decir todo. Además si tengo la suerte de trabajar con alguien como Jordi, donde conectamos a muchísimos niveles, entonces es un trabajo muy placentero para encontrar matices. Es muchísimo tiempo de trabajo, mucho más que aprenderte una ópera de Händel. Una intención de Pierrot Lunaire, según Jordi, es que suene a cabaret. con lo cual viene ser un Homenaje al cabaret vienés Sobre toda la obra hay como un velo de ironía y comicidad o de distancia poética con gracia. Sin duda hay toda una tradición del cabaret. La soprano solista canta los poemas en el estilo Sprechstimme, novedosa forma de emisión vocal que realza el contenido de los poemas y sitúa las canciones en un registro que emula al utilizado por los cantantes de cabaret. La obra es atonal, pero no dodecafónica, dado que Schönberg comenzó a experimentar con el dodecafonismo en un punto posterior de su carrera.
FUNCIÓN PRECIO
Título: Pierrot Lunaire
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Pierrot Lunaire. Schönberg. Sabata. Fances. TR-TBA
