Nada más alzarse el telón los augurios son buenos. Una inspirada escenografía resume el conflicto de Yerma y traduce plásticamente su significado: “terreno inhabitado”.
Si en La Bella durmiente, La Traviata y La Cenicienta Natalia Kasatkina y Vladimir Vasiliov adaptaron las dramaturgias tradicionales creando unas nuevas, en el caso de Giselle no ha sido así.