El dragón de oro, de Roland Schimmelpfennig.
l Dragón de Oro, por su forma y su fondo, toca la fibra de las emociones, permite respirar, reír, llorar, y también que el dolor estremezca. No podemos mirar para otro lado. El Dragón de Oro es una propuesta impactante, innovadora y lúdica que cuestiona y refleja las peculiaridades del teatro, abriendo los poros de la piel y de la conciencia.
