
Texto: ALBERTO CONEJERO
Dirección: MARÍA GOIRICELAYA
Intérpretes: AMAIA LIZARRALDE / CECILIA FREIRE/ MARTA NIETO /
en el
MATADERO NAVE10 (SALA MAX AUB)
de
MADRID
Del 6 de febrero al 8 de marzo de 2026
– “Tres noches en Ítaca” de Alberto Conejero es un entierro en Grecia, en una isla en donde la gente aún canta, pero también es un nacimiento, el de una etapa de madurez en la vida de Penélope, Helena y Ariadna, interpretadas por Amaia Lizarralde, Cecilia Freire y, Marta Nieto
– Es una tragicomedia sobre los vínculos familiares, sobre el derecho a renacer en un cuerpo más viejo y sobre el amor que siguen derramando sobre nosotros los ausentes.
– María Goiricelaya define la obra como un viaje a ese lugar que ya no es el lugar mítico griego, sino donde la espiritualidad, de la cual necesitamos, está, cada vez, más presente, para aprender a transcender
– “Tres noches en Ítaca” es un entierro en Grecia, en una isla en donde la gente aún canta, pero también es un nacimiento, el de una etapa de madurez en la vida de Penélope, Helena y Ariadna.

AMAIA LIZARRALDE / CECILIA FREIRE / MARTA NIETO
FOTO VIDEO: PRODUCTORA
Alicia, cerca de los 50, profesora de griego clásico en un instituto, deja, inesperadamente, a su familia y su trabajo para irse a vivir a una isla griega: Ítaca. Veinte años después, sus tres hijas viajan a la isla griega para organizar su entierro. Estas “Tres noches en Ítaca” les dará la oportunidad de descubrir quién fue su madre, y cómo repercute en la vida de ellas.
“Tres noches en Ítaca”, Alberto Conejero, su autor, la define como una tragicomedia sobre los vínculos familiares, sobre el derecho a renacer en un cuerpo más viejo y sobre el amor que siguen derramando sobre nosotros los ausentes. También es un canto de amor a Grecia y a la comedia clásica. Alberto encomienda a María Goiricelaya la dirección de este montaje en que Amaia Lizarralde (Penélope, la mayor), Cecilia Freire (Helena, la mediana) y, Marta Nieto (Ariadna, la peueña) y, interpretan a las tres hermanas,
ALBERTO CONEJERO, dramaturgo
DESCUBRIR QUÉ LE SUCEDIÓ A SU MADRE,
Y DESCUBRIR QUIÉNES SON ELLAS MISMAS
Alberto Conejero López (Vilches, Jaén, 8 de julio de 1978),dramaturgo y poeta español, actualmente trabaja como dramaturgo, director de escena y traductor de obras teatrales y guionista de cine. Ha entrado a formar parte de la una nueva generación de dramaturgos. Defensor de los derechos LGTB y la homosexualidad ha sido un tema presente en algunos de sus mejores trabajos. Estrena “Tres noches en Ítaca”, una historia que por el lugar en que se desarrolla, Ítaca – una pequeña isla griega del mar Jónico –, y por las continuas referencias y nombres del mundo clásico griego, nos traslada al mundo mítico de la literatura griega. Sus personajes centrales son una madre fallecida y sus tres hijas, todas ellas alejándose de la juventud. La madre, ya fallecida, nos trae a la memoria a la madre del famoso musical “Mamma Mía” (click), en cuanto sus anhelos de libertad y aire puro encontrado en una isla. Después las historias son totalmente distintas. Alberto nos describe el cuadro familiar
Alicia, la madre, es una mujer madura, con más de 50 años. Está en el cuadro de su vida y decide salirse de la costumbre y empezar una nueva vida. Este gesto quijotesco de habitar una nueva vida, le lleva a ser otra mujer. Al fallecer veinte años después de esa elección, vienen a la isla sus tres hijas, Penélope (Amaia Lizarralde) frisa los sesenta y llega de una especie de retiro espiritual. Helena (Cecilia Freire) se acerca a los 50. Afirma estar sobria. Por último, Ariadna (Marta Nieto), ha pasado los 40 años y toma varias pastillas al día.

FOTO 2: AMAIA LIZARRALDE / MARTA NIETO / CECILIA FREIRE
FOTOS: GERALDINE LELOUTRE
Los nombres de las tres hermanas no son nada inocentes, ya que Conejero los liga a sus destinos.
La madre las ha bautizado así, en contra de la elección del padre que quería nombres más canónicos y cristianos. Por otro lado, la madre es una enamorada de todo lo griego y les pone nombres griegos. Penélope es la mayor de las hermanas. Trabaja en una fábrica de telas a punto de cerrar, porque ya nadie remienda. Lleva consigo su propio conflicto, porque después de un matrimonio de larga duración, se plantea el reciclarlo o dejarlo. Helena, la mediana, es una actriz que vive en la zozobra de nuestro oficio de actores, en cuanto al trabajo y economía. Ariadna, la pequeña, la científica astróloga, porque la obra habla del acoso a los créditos escolares. Las tres hermanas deben descubrir qué le sucedió a su madre, y cómo vivió todo ese tiempo tan lejos de ellas. Pero también ha llegado el momento de que descubran quiénes son ellas mismas. Aunque no quieran. El interrogante de las tres es “¿qué puede llevar a alguien a abandonar su vida, su familia, su trabajo e irse a vivir a kilómetros de distancia?”
Como ya ha declarado Alberto Conejero, los nombres tienen su intención. En el caso de Ariadna, la científica astróloga le permite reflexionar sobre el mundo de la ciencia.
Yo tenía muchas ganas de adentrarme en el mundo de la ciencia y en el mundo femenino, lo que significa otra vocación muy distinta a la mía, pero no deja de ser otra vocación. De eso va la función, cómo a veces las vocaciones y la vida se estorban, lo que no deja de ser una paradoja, pues aquello que te hace vivir, te aparta a de la vida. Esto, en el sistema laboral que tenemos, todos lo pueden entender, aunque sean vocacionales nuestros oficios.
En la obra, Conejero no puede evitar el hacer mención a una situación cultural que se está dando
En el imaginario se ha aceptado el descrédito de las humanidades, pues se considera algo inútil. Todos esos saberes que algunos consideran inútiles porque no son productivos, sin embargo, son fundamentales, son sustanciales, porque son reservorio de lo humano. De nuestra capacidad de empatía, de imaginación de cuidarnos los unos a los otros. Ahora en el 2026 hemos llegado al descrédito de la ciencia, en que hay que explicar que la tierra es redonda. España acaba de salir de la lista de los países que ya no tiene sarampión. Volvemos a ser un país con sarampión, porque las antivacunas están campeando a sus anchas. Son las formas de descrédito arrasadas por las fuerzas neorreaccionarias ignorantes que están haciéndose con los mandos del mundo. Yo venía de obras que hablan sobre la memoria o más atravesadas por lo político, pero aquí lo personal también es político.

FOTO VIDEO: PRODUCTORA
En la obra la ausencia de la madre, logra que se cree un nuevo vínculo entre las hermanas, lo cual da pie a Conejero para reflexionar sobre una de las funciones del teatro, que es lograr la presencia de los ausentes.
El teatro nos recuerda que los ausentes están presentes, que el teatro nos da la oportunidad para que los que ya no están nos sigan guiando. Ariadna – emulando a la Ariadna griega que entrega el ovillo de hilo a Teseo para que éste pueda volver del laberinto, tras vencer al Minotauro – tiene que leer un montón de señales dejadas por su madre, para guiarla en ese laberinto de su propia vida en el que está metida, en esa Ítaca. A veces necesitamos tiempo para leer las cartas que nos han dejado los ausentes, pero siempre estamos a tiempo de cuidar el vínculo. Ahora me he dado cuenta de que una hija que no ha conocido a la madre en el último tiempo, ahora logra conocerla a través de ese lugar mágico que es el teatro. Ojalá, cuando acabe la función, los que tenemos la suerte de tener a nuestros padres y nuestras madres todavía, les digamos “Aquí estamos”.
MARIA GOIRICELAYA, directora.
¿POR QUÉ UNA MUJER NO PUEDE APARCAR
MOMENTÁNEAMENTE A SU FAMILIA,
PARA SEGUIR QUE LE QUEMA EN SU INTERIOR?
María Goiricelaya Burón (Bilbao, Vizcaya, 1983),directora, dramaturga, especialista en voz e investigadora teatral española, es directora artística del Festival de Teatro de Olite desde 2022 y programadora artística de la Sala BBK desde 2021. Su teatro habla del presente que ha desembocado en lo que denomina «teatros de las heridas», cuya misión es adentrarse en el pasado reciente para entender el «aquí y ahora» en que vivimos. María Goiricelaya se encarga de la dirección, y en cuanto al tema de la elección de Alicia de irse a vivir a una isla griega y dejar la familai, nos descubre que son varios los motivos
Cuando una mujer decide buscar su libertad, hay muchos cuestionamientos en su decisión: su carrera, su deseo…, algo que por parte de la sociedad no se invita mucho al perdón, porque parece que una mujer y más cuando es madre tiene que estar ahí “Per secula seculorem”. Dispuesta constantemente a satisfacer las expectativas, en este caso de sus hijas. Este aspecto tiene un carácter políticamente reivindicativo fuerte en la función. ¿Por qué una mujer no puede aparcar momentáneamente eso que se llama familia, para seguir algo que le quema en su interior?

FOTOS: GERALDINE LELOUTRE
En lo que respecta a las tres hijas, éstas son muy dispares.
Cada una de ellas representa una parte de la constelación familiar. Una tiene que ver más con la parte racional, otra con la parte humanística y otra con la parte emocional. Ello genera conflicto, lo cual refleja la complejidad de las familias. Frecuentemente navegamos tiempos y espacios, y saltamos del amor al odio en cuestión de segundos y somos capaces, también, de abrir las heridas más profundas. Si hay algo que nos puede empujar al dolor, son este tipo de vínculos familiares tan precisos y fuertemente cocidos durante tanto tiempo. Hay algo ahí, que, inevitablemente, dispara enseguida las emociones, y nos hace transitar desde lo más precioso a los lugares más dolorosos. No son necesarios grandes odios sino grandes malentendidos para separarnos. Ese conflicto es llevado desde la psicología de cada una de ellas: una con humor y vitalidad; la otra con todo el raciocinio y su amor por la ciencia; y la tercera, por su profesión, tiende más a las artes, generando un ecosistema que refleja muy bien lo que pueden ser estos vínculos familiares de cualquier familia en el mundo. Las tres hermanas experimentan el reparto del recuerdo y de los afectos. También se habla de la culpa y de cómo deshacernos de ella, de cómo llegar a perdonar y a renacer en un cuerpo más viejo. Ese lugar al que nos podemos permitir llegar una vez que el suelo bajo nuestros pies dejar de existir, que es lo que nos pasa cuando nuestros padres, madres ya no están, de repente.
Para María Goiricelaya “Tres noches en Ítaca” es un viaje a ese lugar que ya no es el lugar mítico griego.
Es un tránsito que hay que hacer de forma individual, porque creo que estamos en un momento en que las religiones están ya en clara decadencia, pues suponen un peaje de las personas para con la divinidad. En cambio, la espiritualidad está cada vez más presente y necesitamos de ella para aprender a transcender. Lo material no da ya más de sí, en todas partes, y la gente joven necesita de referencias para llegar no solamente a la muerte de nuestros seres queridos y allegados, sino también a la nuestra propia, y ver cómo llegamos. Al final morimos como vivimos, y es muy importante esta conexión con la finitud.

FOTOS: GERALDINE LELOUTRE
EL ESPACIO ESCÉNICO, LUMINOSIDAD
El espacio escénico de Pablo Chaves no recurre al ambiente turista, como podría pensarse del paisajismo de las islas griegas, sino que se mantiene en el plano realista, ésta es sublimada por la luminosidad, muy presente en toda la puesta en escena, que evoca el mismo texto en esa idea de renacer de nuevo ante la muerte de la madre. A ello se une el espacio sonoro y la música de Luis Miguel Cobos, y los audiovisuales del Estudio Gheada. Se juega escénicamente, también, con los objetos, como hace el teatro de objetos, como es el abrir un armario y que te venga de golpe una vida, una prenda…
Esto me vino porque me acuerdo que cuando murió mi abuela, al abrir un cajón y ver un peine de mi abuela me eché a llorar porque los objetos tienen capacidad nemotécnica.
Por su parte María Goiricelaya recuerda una situación similar.
Mi abuela tenía un bolsito granate de terciopelo, que me fascinaba y se lo que pedí a mis tías. Había algo que me hacía sentirla como muy presente y yo me sentía más bonita cada vez que llevaba el bolso de mi abuela. Lo usé hasta que se deshizo literalmente.
A nivel de interpretación se ha seguido un código naturalista que juega entre la tragedia y la comedia, de ahí que Conejero la haya clasificado como “tragicomedia”, adobada con dosis de humor, y algo de lo ritual, convirtiéndolo, según Conejero en
un espectáculo precioso, amable, ágil, y con un corazón y un palpito que late constantemente. “Tres noches en Ítaca” es un entierro en Grecia, en una isla en donde la gente aún canta, pero también es un nacimiento, el de una etapa de madurez en la vida de Penélope, Helena y Ariadna.
BIOGRAFÍAS
ALBERTO CONEJERO, dramaturgo, director y poeta
Alberto Conejero López (Vilches, Jaén, 8 de julio de 1978),dramaturgo y poeta español, es Licenciado en Dirección de Escena y Dramaturgia por la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD) y doctor en Ciencias de las Religiones por la Universidad Complutense de Madrid. Fue profesor de dramaturgia en la ESAD de Valladolid. Actualmente trabaja como dramaturgo, director de escena y traductor de obras teatrales y guionista de cine. Ha entrado a formar parte de la una nueva generación de dramaturgos. Habitual de los escenarios alternativos de Madrid ha producido una obra que habla directamente al espectador de su identidad, de su esencia. Defensor de los derechos LGTB y la homosexualidad ha sido un tema presente en algunos de sus mejores trabajos. Su obra teatral comprendida en el periodo de 2010 a 2015 ha sido recogida en una antología, publicada por la editorial Antígona y prologada por José Sanchis Sinisterra, titulada: Teatro 2010-2015 (2017). Entre sus obras representadas están: «Paloma Negra» (click) , «La geometría del trigo» (click), «Esta primavera fugitiva» (click), «El Otro. Unamuno» (click), «El Desván» (click), «Electra» (click), «El sueño de la vida» (click), «Todas las noches de un día» (click), «La Tempestad« «(click), «Troyanas» (click), «Ushuaia» (click), «La piedra oscura» (click)

FOTOS: CDN
MARIA GOIRICELAYA, directora.
María Goiricelaya Burón (Bilbao, Vizcaya, 1983),directora, dramaturga, especialista en voz e investigadora teatral española, es directora artística del Festival de Teatro de Olite desde 2022 y programadora artística de la Sala BBK desde 2021. Además, es residente en el Centro Dramático Nacional y miembro de la Academia de las Artes Escénicas de España. Su teatro habla del presente que ha desembocado en lo que denomina «teatros de las heridas», al centrarse en las cicatrices que escuecen al espectador, cuya misión es adentrarse en el pasado reciente para entender el «aquí y ahora» en que vivimos. Es Premio Max 2023 a Mejor adaptación por YERMA.
¿ÍTACA EXISTE?
Alberto Conejero ha elegido, para su historia Ítaca, lugar de algunas contiendas de Homero y, por tanto, isla evocadora de ese mundo clásico. Ítaca es el escenario donde sus personajes rehacen sus vidas.
El poema de Konstantínos Kaváfis, “Camino a Ítaca”, que aquí canta Lluis Llac en una versión bellísima, recorre la obra en la voz de Julieta Serrano. Ítaca según Kavafis es la ocasión, es la propia vida, es el punto de partida y de llegada. La vida nos da una oportunidad y ¿qué hacemos con eso?, pero tú no le puedes culpar a Ítaca de lo que te ha ocurrido. Ítaca te da la ocasión del viaje. Me interesaba mucho hablar de la Ítaca de ahora, porque ahí coincide lo mitológico. La idea que tenemos de Ítaca, es por Homero y la “Odisea”, pero Ítaca existe. Una de las hermanas, dice “es un lugar donde todavía el mar no se ha cansado de los hombres y de las mujeres, donde la gente sigue cantandoy el cielo aún tiene algo de inocencia”. Ese lugar existe y es la Ítaca actual. Quiero dar las gracias al padre ortodoxo de Kioni, donde transcurre la obra, que me ayudó a entender qué ocurre con un ciudadano/na español cuando muere en un país con una confesión mayoritaria, en este caso ortodoxa, jaleos que no nos preguntamos porque aquí estamos, casi todos, en la tradición cristiana, y en los últimos tiempos se está modificando. Habrá que aprender a negociar nuestros lugares de descanso. Lo acabamos de ver en ese debate tristísimo sobre funeral de Estado, si tenía que ser una misa o no.
Aunque el centro de la obra es Ítaca, Conejero nos desvela, con humor, una sorpresa
He de confesar que no he estado en Ítaca, todavía. Es una de las pocas islas que no he estado. Cuando acabe la función espero poder ir a Ítaca y darle las gracias al cura ortodoxo y también a las cabras de Ítaca que han sido importantes en la función.
María Goiricelaya prefiere hablar de Ítaca en plural, pues espera no dejar de caminar hacia Ítaca en su vida.

FOTO: GERALDINE LELOUTRE
La obra puede resumirse en la frase de la protagonista:
“Mamá ahora que ya no estás, ahora siento que estamos juntas. Una vez que nos hemos separado es bonito volver a juntarnos de otra forma”.
FUNCIÓN
De martes a domingo: 19:30h
Función accesible
viernes, 20 de febrero de 2026
PRECIO
De 21 € a 15,75 €
Descuentos en taquilla
Título: Tres noches en Ìtaca
Texto: Alberto Conejero
Diseño música original y espacio sonoro: Luis Miguel Cobo
Diseño audiovisual: Estudio Gheada
Ayudante de dirección: Eider Zaballa
Con la colaboración de Julieta Serrano
Diseño de escenografía y vestuario: Pablo Chaves
Coreografía: Alberto Ferrero
Fotografía: Geraldine Leloutre
Producción: NAVE 10 | Matadero y Octubre Producciones
Diseño de iluminación: David Alcorta
Intérpretes: Amaia Lizarralde (Penélope, la mayor), Cecilia Freire (Helena, la mediana) y, Marta Nieto (Ariadna, la pequeña)
Dirección: María Goiricelaya
Para todos los públicos
Duración: 110 minutos (sin descanso)
Estreno en Madrid: Matadero Nave 10 (Sala Max Aub), 6 – II -2026

cOPYRIGHT diazsande
Nave 10 Matadero, (Sala Max Aub)
P.º de la Chopera, 14, Arganzuela
28045 – Madrid
Tf. 91 3184700
Bus: L. 6, 8, 18, 19, 45, 78, 148
Metro: L3 y L6 (Legazpi)
Parking: C. de Eugenio Sellés, 5, (Arganzuela), 28045, Madrid
